Un lector nos ha remitido esta grabación tomada en la playa de Camp de Mar y en la que se observa como un dron, que además lleva lo que parece una cámara adherida en su parte inferior, vuela por la zona con total impunidad.

La aparición del dron ha causado estupor entre muchos usuarios de la playa que se han visto intimidados por su presencia y por no conocer a qué respondía la presencia del mismo.

Estupor también, han señalado algunos bañistas, al comprobar que que ninguna autoridad policial ha actuado en ningún momento, una irresponsabilidad por parte del ayuntamiento de Andratx -recordemos que uno de los municipios más ricos e España- que debería tomar nota de lo ocurrido y poner en marcha los mecanismos necesarios para ofrecer una rápida respuesta en estos casos.

Los vuelos con dron están regulados por ley pues no se consideran “un juguete” sino una aeronave (no tripulada) y queda prohibido hacerlo volar sobre aglomeraciones de gente, incluidos parques o, como es el caso, playas.

Tampoco debe olvidarse que de los daños que pueda producir un dron responde quien lo maneje (sin contar con la sanción que podría caerle a quien lo maneja si no cuenta con la habilitación necesaria para ello).

Uno de los principales problemas de estos aparatos radica en que han sido bastantes los casos en que han dejado de responder a las órdenes que se les transmite por control remoto, lo que ha hecho que las caídas incontroladas sean más habituales de lo deseado.

Por otro lado, la grabación de imágenes choca de frente con el tema de protección de datos y el derecho a la intimidad o la propia imagen de las personas sobre todo, al no conocer el uso exacto que se va a hacer de las imágenes capturadas.

En lo referido a este último punto, grabar en una playa sin permiso previo es todavía más grave puesto que es una zona donde pueden captarse determinado tipo de imágenes más sensibles cuya publicación en Internet, por ejemplo, puede resultar especialmente dañina.

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