El joven de 19 años acusado de abusos sexuales a una menor a la que conoció por Instagram ha reconocido este jueves durante el juicio que mantuvieron relaciones, pero ha defendido que no la forzó a ello y que la chica no opuso ni manifestó resistencia.

Así lo ha expresado durante el interrogatorio en el juicio que está teniendo lugar en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. Los relatos del acusado y de la víctima coinciden en que se conocieron en Instagram, que estuvieron hablando unos días y que se citaron en la casa de la menor -cuya dirección le facilitó ella misma-, donde mantuvieron relaciones.

Sin embargo, la menor sostiene que el acusado la empujó y la comenzó a desnudar, ante lo que ella intentó apartarle. La menor ha declarado que le dijo que quería parar y que no quería hacerlo, pero que él le dijo que “no era para tanto” y que era “una quejica”.

Por su parte, el acusado ha apuntado a que las relaciones fueron consentidas, aunque no expresamente. A preguntas de la Fiscalía ha reconocido que la menor no le dijo expresamente que quisiera tener relaciones pero “por las circunstancias” entendió que sí.

Según la versión del acusado, la menor ni se negó ni puso resistencia “en ningún momento”. El chico ha asegurado que días después de los hechos ella le escribía insistentemente por redes sociales y que él la bloqueó y comenzó a “pasar de ella”. Entonces comenzó a recibir llamadas de otro número que imaginó que eran de la menor.

En este sentido, la joven ha declarado que quien realizó esas llamadas fue su madre, después de enterarse de lo ocurrido. La menor se lo había contado a su cuidadora y ésta había alertado a la madre.

La Fiscalía solicita nueve años de cárcel por un delito de abusos sexuales, una orden de alejamiento de 500 metros y de incomunicación durante siete años, así como siete años de libertad vigilada. Igualmente, pide que indemnice al representante legal de la menor con 4.000 euros por los daños morales ocasionados.

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