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El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha dicho este lunes que hace un balance positivo del trabajo hecho por Cataluña, pero no de todo: “No todo nos ha salido bien y os he de confesar que me siento insatisfecho en ciertos aspectos; conmigo”.

“Insatisfecho conmigo, no con vosotros”, ha dicho en su discurso para cerrar el homenaje que le ha organizado en Barcelona la entidad Amics de Jordi Pujol en la Institució Cultural del Cic, en Barcelona.

Ha añadido que sus años de gobierno han servido para que Cataluña fuera marcando “huellas” –como la defensa del catalán, la competencia de cárceles y los Mossos d’Esquadra– y que ahora se trata de ver si son suficientemente profundas.

Lo ha hecho evocando una historia que recogió en un libro que escribió durante su estancia en prisión, en la que relata cómo un chico decide abandonar un oasis del desierto destinado a desaparecer para buscar otro mejor y, pese a fracasar en su intento, deja unas huellas en la arena que permiten al resto de compañeros seguir avanzando hacia un lugar mejor.

Con ello ha hecho un símil con la situación política catalana y ha advertido a los actuales dirigentes de que si no son capaces de aprovechar las estructuras de la Generalitat para avanzar, podrían desaparecer: “Hay unas huellas que, sin gente capaz de seguirlas, el viento se las llevará”.

“Lo importante es que los que vengan detrás hayan aprendido una lección y se sientan también responsables de su pueblo, y sepan que su pueblo no puede morir en un oasis decadente”, ha añadido, aunque ha señalado que no pretendía realizar ninguna valoración sobre la actualidad política catalana.

También ha avisado de la posibilidad de que “alguien en el oasis dijera que esto de ir a buscar uno mejor pinta mal y hay que descartarlo”.

Según Pujol, es responsabilidad del gobernante asumir estas huellas que ha identificado con las estructuras de la Generalitat aunque sean deficitarias, para que no desaparezcan: “Quien es responsable de su gente tiene que coger la Sanidad y después luchar cómo lo hace para financiarla, pero la tiene que coger y hacerlo bien”, reflexión que ha extendido a las prisiones.

Ha recordado que Cataluña es la única comunidad autónoma que tiene competencias en sistema penitenciario porque “las cárceles no las quiere nadie”, aunque ha puntualizado que el Gobierno vasco también las pidió y se lo denegaron.

“ME PIERDO EN LA MEMORIA”

Pujol ha reconocido no estar en buena forma –“me pierdo en la memoria”, ha afirmado durante su discurso de clausura–, pero ha agradecido a los organizadores que hayan celebrado un homenaje pese a haberse negado a anteriores actos de reconocimiento, ha dicho.

“Ya no soy aquél Pujol que decíais. No soy capaz de dar un discurso improvisado”, ha agregado a continuación, aunque luego ha bromeado con que todavía tiene ingenio para hablar en público.

ASISTENTES

Ha introducido el acto el escritor Carles Duarte, que fue uno de sus secretarios de la Presidencia, y que ha leído un mensaje del expresidente Artur Mas en que excusa su presencia y le envía su “apoyo en estos momentos de dificultad personal”.

Han asistido Pujol, su esposa y sus hijos Josep y Oleguer; sus exconsellers Núria de Gispert, Irene Rigau, Xavier Trias, Joana Ortega y Pere Macias, Joan Guitart, Lluís Franco, Joan Rigol, Joan Vallvé y Carme-Laura Gil.

También se ha sentado con ellos en las primeras filas el diputado del PDeCat en el Congreso Carles Campuzano, que empezó en la política como líder de la JNC cuando Pujol lideraba CDC.

Además han estado entre el público su exdirector de Política Lingüística Joaquim Arenas; el activista cultural Josep Espar i Ticó; el arquitecto Jordi Bonet; el expresidente de Òmnium Jordi Porta y el poeta Josepmiquel Servià.

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