Foto: Reuters

Los gobiernos de Países Bajos y Australia han señalado formalmente a Rusia como “responsable” del derribo del vuelo MH17 en el este de Ucrania en julio de 2014, después de que una investigación llevada a cabo por varios países identificase el proyectil que alcanzó la aeronave como parte de un convoy de las Fuerzas Armadas rusas.

“Países Bajos y Australia han pedido hoy a Rusia que entable un diálogo para llegar a una solución con la que se haga justicia por el enorme sufrimiento y los daños causados por el derribo del vuelo MH17”, a bordo del cual viajaban 298 personas, ha afirmado este viernes el Ejecutivo holandés.

El ministro de Exteriores holandés, Stef Blok, también ha valorado antes de la reunión de este viernes del Gobierno que las conclusiones de los expertos “señalan la implicación directa de Rusia”. Blok ha confirmado que ya ha hablado con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, para trasladarle personalmente estas acusaciones y reclamarle indemnización para las víctimas.

En este sentido, ha apuntado que Rusia es responsable de que la lanzadera de misiles estuviese en el este de Ucrania y ha lamentado la falta de colaboración en las pesquisas durante estos últimos cuatro años. “Instamos a Rusia a aceptar su responsabilidad y cooperar plenamente con el proceso para establecer la verdad y lograr justicia para las víctimas”, ha añadido.

PROCESAMIENTOS

Aunque Países Bajos y Australia han admitido en su mensaje común que “hacer responsable a un país es un complejo proceso legal”, sí que consideran que Moscú es responsable del incidente por el “papel” desempeñado. Las autoridades siempre han negado cualquier vinculación con la tragedia del avión de Malaysia Airlines e incluso el jueves se ciñeron a esta versión.

Los investigadores tienen sobre la mesa varias decenas de nombres por su posible vinculación con el derribo, aunque no han revelado identidades. Por ahora, se han limitado a confirmar que el misil Buk fue disparado desde un convoy de la Brigada Antiaérea número 53 de las Fuerzas Armadas rusas y han solicitado colaboración ciudadana para averiguar todos los datos posibles sobre dicha unidad.

Los acusados, en cualquier caso, previsiblemente no se sentarán en el banquillo ya que Rusia utilizaría su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para vetar cualquier resolución encaminada a crear un tribunal internacional ‘ex profeso’ para el caso. La posibilidad más viable pasa por que sean juzgados ‘in absentia’ en Países Bajos.

Blok ha explicado que el hipotético proceso judicial para determinar el papel de Rusia sería al margen del que podría llevarse a cabo para depurar responsabilidades penales a tipo individual.

RUSIA SE DESMARCA

El Ministerio de Defensa ha afirmado en un comunicado que está “analizando” los materiales proporcionados el jueves por los investigadores, si bien ya ha puesto en duda no solo las conclusiones presentadas, sino la veracidad de los trabajos llevados a cabo durante estos años.

Así, ha alegado que Rusia eliminó después de 2011 todos los cohetes que contenían motores como el mostrado por la comisión holandesa y ha asegurado que el número de serie del supuesto misil demuestra que fue producido en 1986. El plazo de utilización de este tipo de proyectiles es de 25 años, reza la nota recogida por la agencia Sputnik.

Los investigadores, ha añadido el Ministerio, “prefirieron no mencionar cuándo y dónde se encontró el artefacto o quién se lo entregó a la comisión”. Para Moscú, la “única razón” que justificaría este “silencio deliberado” es que el misiñl “probablemente pertenece a las Fuerzas Armada de Ucrania”.

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