Fotos: Isabelle Sleijpen

Anoche en el Trui Teatre, un Pablo López radiante se entregó por completo al público de Mallorca para presentar su último disco “Camino, fuego y libertad” que llega hasta nosotros enmarcado en el “Tour Santa Libertad”.

Las entradas llevaban meses agotadas, apenas dos semanas después de ponerse a la venta, aunque volveremos a tener al cantante por tierras mallorquinas el 25 de agosto en el recinto de Son Fusteret

El artista malagueño salió al escenario pasadas las nueve de la noche y su sola presencia sirvió para encender a miles de seguidores entusiasmados que le esperaban sin condiciones.

Al acabar el tercer tema, Pablo hizo una pausa para dirigirse a la gente y agradecerle su entrega y su presencia. Simpático como siempre, recordó cómo en su última actuación en este mismo teatro, apenas si llenó la mitad y cómo fue en aquella ocasión, durante ese vuelo Barajas-Palma, cuando comenzó a superar su terrible miedo a volar.

Tras esta pausa, llegaba uno de los momentos más intensos de la noche cuando el cantante retomó con “El Patio”, el éxito que no para de sonar en todas las cadenas musicales en este momento. Se trata de una de las canciones más significativas de su último disco, una visión de cómo recuperar aquello que nos roba la madurez, aquello que nos hizo felices cuando éramos niños, cuando no teníamos miedo, cuando todo era posible.

Pablo López hace años que dejó de ser aquel jovencísimo pianista que casi gana una edición de Operación Triunfo. Va por su tercer disco, “Camino, fuego y libertad” y sigue arañando emociones porque canta sincero, porque para remover al espectador, antes ha removido sus propios demonios y ha salido indemne de ellos, siempre junto al amor de su vida, que le acompaña desde los cinco años y que tiene forma de piano.

Su música destila todo el aroma del pop español sin dejar de mostrar continuamente tintes de música británica. Es visceral y honesta porque sigue buscando imposibles para hacer caminos posibles.

Pablo López es un trabajador infatigable que a base de desnudar su alma, ha sabido llegar hasta las almas de un público fiel que no solo escucha, sino que siente lo que él les cuenta en voz baja, con un trabajo sin dobleces y de una calidad incuestionable.

Los años no pasan sin más para Pablo López y sus canciones vienen cargadas de intenciones. Seguro de sí mismo y de su proyecto, no tiene prisa y se replantea cada paso porque sabe exactamente adónde va, gestando cada trabajo con mimo y con el tiempo que necesita.

El talento está de su lado. Tenemos Pablo López para rato.

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