Premio Formentor de las Letras

El escritor rumano Mircea Cartarescu (Bucarest, 1956), galardonado este año con el Premio Formentor de las Letras, ha mostrado su satisfacción por este reconocimiento al tiempo que ha defendido en una entrevista a Europa Press la importancia de la literatura y su papel en la actualidad: “Seguiré escribiendo literatura aunque sea el último individuo sobre la faz de la tierra”.

Asimismo, el autor ha asegurado, en relación a los cambios experimentados en los últimos años en el mundo editorial o a la irrupción de Internet, que le resulta “completamente indiferente la evolución del mundo” a su alrededor “o el hecho de que la literatura exista o no”.

“El arte de la literatura no ha competido nunca con el arte de la imagen o el del sonido. Se dice que una imagen vale más que mil palabras. También se dice que puedes cambiar el mundo con una guitarra. Es verdad. Pero la literatura se empeña en existir, sin embargo, desde hace miles de años precisamente porque no quiere cambiar el mundo ni sintetizarlo en una imagen. Porque es primitiva y humana, frágil y perecedera como cualquiera de nosotros. Porque da fe de nuestro fracaso, no de nuestro triunfo. Y el fracaso siempre sobrevive al triunfo”, ha argumentado.

Cartarescu, autor de más de 30 libros, traducidos a 23 idiomas, ha descartado también definirse en un determinado género literario. “Yo no escribo literatura fantástica o imaginativa. Lo único que hago es describir el mundo tal y como lo vivo y lo pienso, tal y como lo percibo en torno a mí. El mundo es fantástico desde el principio. La realidad no es algo simple o básico, sino una elaborada construcción de nuestra mente”.

En este punto, ha hecho alusión a Wittgenstein, quién escribió que “No hay nada milagroso en el mundo, lo único milagroso es que exista el mundo”. A juicio de Cartarescu, “el mundo es compacto, continuo, una experiencia que abarca la vida cotidiana y la fantástica, pero sin fronteras entre ellas, como las dos caras de una banda de Moebius”. “Soy más realista cuando sueño y cuando alucino, no cuando describo personas o paredes”, ha apostillado.

“TODO EN ESTE MUNDO ES POESÍA”

Poeta, novelista, crítico literario y periodista, miembro de la Unión de Escritores Rumanos, del PEN Club rumano y del Parlamento Cultural Europeo, Cartarescu también ha descartado establecer diferencia “alguna entre esas actividades”. “Antes bien, las considero todas cierta forma de poesía”, ha apostillado.

“Yo soy de los que piensan que todo en este mundo es poesía, que vivimos en un gran poema del que tomamos la luz y el resplandor. En mi juventud, escribí sobre todo poesía o, mejor dicho, viví intensamente la poesía”, ha rememorado.

Sin embargo, el autor ha confesado que “enseguida” se dio cuenta de que “a través de la poesía no podía expresar todo lo que tenía que decir, que hay aspectos del mundo que solo se pueden expresar a través de construcciones más amplias que abarcan niveles filosóficos, científicos e incluso teológicos”.

“Entonces comencé a escribir novelas y relatos –ha relatado–. Pero para mí lo esencial es la página, su textura, su aroma, su magia. He escrito siempre cada página, indiferentemente de que se tratara de poesía, prosa, ensayo o periodismo, como si fuera la última página escrita en este mundo”.

EL “PRESTIGIO” DE FORMENTOR

Preguntado sobre qué supone ser galardonado con el Premio Formentor –un reconocimiento a la calidad e integridad de los autores cuya obra consolida el prestigio y la influencia de la gran literatura– ha enfatizado en que “es sin duda uno de los premios más importantes” recibidos hasta la fecha, “comparable tan solo, tal vez, con el Premio Nacional de Austria, que recibí en 2015, y con el Premio Thomas Mann, que me será entregado próximamente en Alemania”.

“Se trata de un premio extraordinariamente prestigioso que supone todo un honor y una responsabilidad. La lista de los autores que han recibido ya este premio es la más ilustre de todos los premios actuales. Al recibir el Premio Formentor no me hago ilusiones de igualarme a los anteriormente premiados: Borges, Beckett, Gombrowicz, Saul Bellow, Carlos Fuentes, Javier Marías, Alberto Manguel o Vila-Matas, que representan para mí a los dioses de la literatura”, ha afirmado.

Por ello, ha concluido que este reconocimiento supone “una especie de cheque en blanco, una prueba de confianza y de buena voluntad” que agradece “profundamente”. El Premio Formentor, galardón literario sostenido con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, fue creado en 1961 por un reputado grupo de editores europeos, como Carlos Barral, Gallimard, Einaudi o Rowolt, entre otros.

Tras su recuperación en 2011, cincuenta años después de su primera edición, el premio lo han recibido Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Roberto Calasso y Alberto Manguel, a quienes se suma en esta última edición Mircea Cartarescu, que ha obtenido los más importantes premios literarios rumanos y multitud de galardones internacionales, como el Premio de la Feria de Leipzig al Entendimiento Europeo, el Premio de Literatura de la Casa de las Culturas en Berlín, el Premio del Estado Austriaco a la Literatura Europea, el Premio Gregor von Rezzori y el Premio Thomas Mann de Literatura.

Cartarescu está considerado por la crítica literaria el más importante escritor rumano de la actualidad. De su temprana obra poética destaca ‘El Levante’ (1990; Premio de la Unión de Escritores Rumanos), que escribió en plena dictadura de Ceaucescu y que Impedimenta recuperó en 2015 en castellano.

Posteriormente, dio el salto a la narrativa con ‘Nostalgia’ (1993). Su última novela, ‘Solenoide’ (2015; Impedimenta, 2017) ha sido incluida en el listado de los mejores libros del pasado año por la prensa cultural española e iberoamericana.

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