La Policía Local de Palma evitó este domingo un suicidio con una rápida y contundente actuación en un edificio de la calle Miquel Rosselló Alemany.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 16:45 horas cuando la Policía recibió las llamadas de varios vecinos del inmueble denunciando que, desde el quinto piso, se estaban lanzando al patio interior de la comunidad diversos enseres y hasta algún mueble.

Hasta el lugar se desplazó entonces una patrulla de la Policía Local quienes comprobaron los hechos y constataron, además, que del interior de la vivienda provenían fuertes gritos y que un joven podría intentar saltar al vacío.

Así las cosas, los agentes pidieron refuerzos y hasta el lugar se desplazaron una dotación de la Unidad de Intervención Inmediata (UII) y otra más de la Unidad de Seguridad Integral (USEI).

Mientras tanto, uno de los agentes que ya se hallaba en el edificio subió hasta la quinta planta y accedió al piso del vecino colindante. Desde la terraza de este, el agente comprobó que el joven se hallaba erguido sobre la barandilla de la terraza y sujetándose con las manos en la terraza superior y que podría saltar en cualquier momento.

El agente dialogó varios minutos con el joven y le acabó convenciendo para que depusiera su actitud y se bajara de la barandilla. Tras ello, el joven se introdujo de nuevo en su vivienda y cerró por dentro la puerta del balcón.

Ese momento fue aprovechado por el Policía Local para saltar él mismo a la terraza del piso -una maniobra que, a partir de ese momento, cortaba acceso a la misma al joven-  y avisar a sus compañeros para que entraran en la vivienda, cosa que sucedió a los pocos segundos cuando agentes de la USEI violentaron la puerta.

Ante ello, el joven intentó acceder de nuevo al balcón pero el propio agente que se hallaba en ella le impidió abrirla.

Finalmente, el hombre tuvo que ser reducido y esposado debido al elevado grado de nerviosismo y violencia que presentaba y que solo logro apaciguar un calmante proporcionado por los médicos de una ambulancia.

Los policías observaron que el piso se hallaba en un completo desorden y que incluso había restos de comida por suelo y paredes.

También comprobaron que había un fuerte olor a gas y que la pipeta de la bombona se hallaba mal colocada y abierta, lo que podría indicar que el joven hubiera intentado suicidarse con gas.

Por otro lado, en una de las habitaciones se encontraron dos botellas vacías (una de vodka y otra de vermú) y restos de un polvo blanco (al parecer, cocaína) junto a una tarjeta de crédito.

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