Foto: Reuters

La lava del volcán Kilauea alcanzó y cubrió este domingo un pozo potencialmente explosivo de una planta geotérmica y amenaza con alcanzar otro más, según han contado las autoridades de este archipiélago estadounidense.

La Agencia de Protección civil de Hawái ha dicho que los pozos están “seguros y estables” y el gobernador del estado, David Ige, han subrayado que la planta está en una situación “suficientemente segura” frente a la lava, que ya ha quemado decenas de viviendas, calles y jardines.

Sin embargo, la lava no ha alcanzado nunca una planta geotérmica en ningún otro lugar del mundo y se desconoce el riesgo derivado de este hecho porque nunca antes se ha experimentado, según la Agencia de Protección Civil de Hawái.

Los residentes locales temen que una emisión explosiva de sulfuro de hidrógeno y otros gases si llega a producirse una rotura en los pozos. La previsión es que la corriente de lava continúe fluyendo por la planta geotérmica, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Desde que el volcán Kilauea comenzó su erupción el 3 de mayo, las autoridades han cerrado la plantageotérmica, han retirado 60.000 galones de líquido inflamable y han desactivado los pozos que conectan con la corriente y el gas almacenado en la profundidad.

La lava se ha filtrado desde el lago del volcán Kilaueda y ha fluido recorriendo unos 40 kilómetros bajo tierra, provocando unas dos decenas de fisuras y grandes cráteres cerca de la planta geotérmica. Los residentes de la zona se han quejado de los riesgos sanitarios derivados de las emisiones de la planta desde que comenzó a operar en 1989. La planta ha sido denunciada por su situación en el flanco de unos volcanes más activos del mundo.

La planta geotérmica, propiedad de una empresa israelí y con capacidad para 38 megavatios, proporciona cerca del 25 por ciento de la electricidad en la isla de Hawái, según la empresa local Hawaii Electric Light.

La operadora de la planta geotérmica, Ormat Technologies, dijo la semana pasada que no hay daños subterráneos en la planta pero que la situación tendrá que estabilizarse para poder evaluar el impacto de los terremotos y de los flujos subterráneos de lava.

Durante el pasado fin de semana, se registraron más de 250 terremotos en la cumbre del Kilauea, con cuatro explosiones que el sábado expulsaron lava a alturas que llegan hasta los 4.500 metros, según las autoridades estadounidenses.

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