Foto: Reuters

La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha publicado este lunes un informe en el que concluye que al menos 36 civiles afganos murieron y otros 71 resultaron heridos en un ataque de helicópteros de combate del Ejército afgano en la localidad de Dasht e Archi, en la provincia de Kunduz, el pasado 2 de abril. Las víctimas participaban en una ceremonia religiosa.

La misión de la ONU ha certificado “107 víctimas (36 muertos y 71 heridos), de los cuales 81 eran menores de edad”, señala la UNAMA en un comunicado. En concreto, entre los 36 fallecidos hay 30 menores de edad y entre los heridos suman al menos 51.

Además, advierte de que hay “información creíble” que apunta a que el número de víctimas puede que fuera aún mayor. El informe completo puede consultarse en https://unama.unmissions.org/protection-of-civilians-reports.

La investigación se ha basado en más de 90 entrevistas con víctimas, testigos, funcionarios y personal médico, tres consultas comunitarias en la ciudad de Kunduz y los testimonios recopilados durante una misión enviada al lugar del ataque.

Uno de los datos clave de la investigación, destaca la UNAMA, es que se utilizaron cohetes y ametralladoras pesadas en el ataque, supuestamente dirigido contra altos mandos talibán. Sin embargo, las víctimas eran civiles, la mayoría menores de edad.

El informe reconoce que no ha podido certificar que todas las víctimas fueran civiles ni que no hubiera talibán en la zona en el momento del ataque. En cualquier caso, recoge una serie de recomendaciones tales como una revisión de los protocolos militares para garantizar el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario en lo que respecta a la protección de civiles.

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