El juicio a los padres de la menor Nadia, acusados de presunta estafa al recaudar dinero para tratar la niña de una enfermedad rara, se ha retrasado de junio a octubre, ha informado este martes el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) en un comunicado.

Se debía celebrar el 5, 6 y 7 de junio pero se hará el 2, 3 y 4 de octubre, porque el nuevo abogado del acusado pidió aplazarlo alegando la dimensión de la causa, que suma 11 tomos.

El anterior letrado del acusado renunció hace unos día a defenderle, y el Tribunal de la Audiencia de Lleida dio cinco días para designar a otro.

Como no se designó, el Tribunal pidió al Colegio de Abogados de Lleida que aportara un abogado de oficio, que es quien ha pedido el aplazamiento para garantizar el derecho a la defensa de su representado, y se le ha concedido.

Los padres están acusados de estafa al recaudar 1,1 millones de euros para tratar la tricotiodistrofia de su hija, pidiendo donativos para tratamientos.

UNA VEINTENA DE TESTIGOS

Una veintena de testigos declararán en la vista, explicó recientemente a Europa Press el abogado Alberto Martín, letrado de la madre, Margalida Garau, que está en libertad con cargos.

Nadia vive con una tía materna en Binissalem (Mallorca) municipio al que se trasladó desde Fígols, el pueblo de Lleida donde vivía en diciembre de 2016, cuando el juzgado dictó prisión provisional para su padre y libertad con cargos para su madre, que perdió su custodia y solo puede verla los sábados y los domingos.

ACUSACIÓN

En su escrito de acusación presentado en diciembre, la Fiscalía pide seis años de cárcel para Margarita Garau y el padre, Fernando Blanco, por estafar a los donantes que aportaron dinero para tratamientos de la menor de la que decían que estaba en peligro de muerte y necesitaba operaciones en Estados Unidos a sabiendas de que era falso.

La Fiscalía sostiene que lograron 1.111.317 euros, de los que 2.707 se destinaron a tratamientos médicos, y que “con ánimo de obtener un lucro patrimonial ilícito”, cuando la niña tenía cinco años, en 2009, crearon la Asociación para la Tricotiodistrofia en Baleares, con la excusa de recaudar fondos para el tratamiento de la enfermedad, siendo su verdadera intención destinar el dinero a su propio consumo.

Los padres vivieron en Baleares hasta 2013: a principios de ese año se trasladaron a Fígols e inscribieron a la hija en un colegio de Organyà (Lleida), donde contaron en una reunión de padres que sufría una enfermedad grave y que necesitaba tratamientos muy costosos, consiguiendo que vecinos de varias poblaciones iniciaran campañas de recaudación, con venta de lotería incluida.

El fiscal relata que al ser detenidos en noviembre de 2016, en las cuentas solo quedaban 300.000 euros, y que se ha podido identificar a 5.574 donantes por transferencia bancaria pero no se ha podido identificar a 1.006 personas que hicieron ingresos en efectivo ni a los centenares de personas que participaron en las recaudaciones mediante huchas o subastas de objetos donados por terceras personas.

Tras su detención, en su domicilio y en los locales que tenían alquilados en Organyà, los Mossos d’Esquadra encontraron 2.180 euros en metálico, y parte de este dinero estaba en las huchas llenas de polvo que habían utilizado para recaudar dinero.

El fiscal recoge también que se localizó una colección de relojes valorada en 60.000 euros, teléfonos móviles, ordenadores, equipos e instrumentos informáticos, que se encontraban apilados junto con objetos de diversa índole que evidenciaban “un consumo de artículos de lujo innecesarios y en clara contradicción con la situación de necesidad económica en la que los acusados decían estar”.

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