Foto: Reuters

Decenas de miles de refugiados rohingyas se encuentran en riesgo inminente de verse afectados por deslizamientos de tierra en los campamentos en Bangladesh en los que residen, según ha alertado este miércoles la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW).

“La situación de los campamentos rohingyas es un desastre a la espera de ocurrir”, ha dicho el director para derechos de los refugiados en HRW, Bill Frelick, ante la llegada del monzón a la zona.

“Tras unos pocos episodios de lluvia, algunos de los refugios han sido arrasados por el viento, mientras que los caminos estrechos están resbaladizos y son peligrosos”, ha manifestado, antes de reclamar a Bangladesh, Naciones Unidas y otros actores humanitarios que reubiquen rápidamente a los refugiados en zonas más elevadas.

HRW ha puesto como ejemplo el caso de Nobi Hasán, cabeza de una de las tres familias afectadas por un deslizamiento de tierra registrado el 18 de mayo y que se saldó sin víctimas.

Asimismo, ha recalcado que “muchos rohingyas quieren volver a Birmania si sus derechos y su identidad son respetados”, antes de indicar que “tristemente, esto no pasará en un futuro próximo”. “Mientras tanto, personas como Nobi Hasán y su familia necesitan desesperadamente un sitio seguro para vivir”, ha remachado.

Las organizaciones humanitarias presentes en Bangladesh han alertado de que la llegada del monzón podría traducirse en cientos de muertes en los campamentos para refugiados porque están en zonas especialmente vulnerables.

Más de 700.000 rohingyas han huido a Bangladesh desde el pasado mes de agosto, cuando el Gobierno birmano puso en marcha una ofensiva militar para aplastar a la insurgencia rohingya. Las fuerzas de seguridad arrasaron pueblos enteros empujando a la población civil fuera de sus hogares.

Bangladesh y Birmania han llegado a un acuerdo para deportar voluntariamente a los rohingyas. La ONU y las ONG han dado la voz de alarma porque sospechan que la vuelta a suelo birmano no será del todo libre y porque las instalaciones construidas para acogerles son campos vallados con fuertes medidas de seguridad.

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