Foto: Reuters

Bosnia celebrará el próximo 7 de octubre elecciones presidenciales y parlamentarias, a pesar de que los diferentes grupos étnicos aún tienen que pactar las normas que regirán la votación en la Federación de Bosnia y Herzegovina, una de las dos entidades en las que se encuentra dividido el país balcánico.

Casi 3,4 millones de votantes están llamados a elegir a los miembros croata, serbio y bosniaco de la Presidencia tripartita y a los diputados de la Cámara Baja del Parlamento, así como a los líderes y las cámaras de las dos entidades, ha anunciado este martes la Comisión Electoral Central (CIK).

Sin embargo, la presidenta de la Comisión, Irena Hadziabdic, ha lanzado una advertencia: “Entramos en un periodo electoral sin que haya unas regulaciones claras sobre cómo llevar a cabo las elecciones y contrario a los principios internacionales”.

La duda estriba, en concreto, en las reglas que marcarán la votación para la Cámara Alta de la Federación de Bosnia y Herzegovina. Hadziabdic ha alertado de que, si no se resuelve esta cuestión “dentro del marco legal”, las autoridades regionales podrían verse abocadas a cesar sus operaciones.

En 2016, el Tribunal Constitucional sentenció que los candidatos elegidos para la Cámara Alta de la Federación deberían representar a los principales partidos que obtengan el apoyo de la mayoría de su correspondiente etnia.

Las formaciones croatas propusieron entonces un reparto de circunscripciones por razones étnicas, de tal forma que los ciudadanos solo pudiesen votar por representantes de su propia comunidad en todos los niveles administrativos, con el objetivo de frenar una posible expansión bosniaca en una entidad donde este grupo es mayoría.

Los partidos bosniacos, sin embargo, se opusieron alegando que todo es una maniobra pata terminar estableciendo una entidad enteramente croata que retrotraería al país al escenario de los noventa, cuando 100.000 personas perdieron la vida en cuatro años de guerra.

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