Foto: Reuters

Algunos de los más de 20 heridos en la embestida suicida con una furgoneta contra los clientes de un restaurante de la ciudad alemana de Münster, en la que murieron tres personas, incluido el conductor, se debaten aún entre la vida y la muerte, ha informado este domingo la Policía.

Su estado no ha cambiado durante la noche, según han hecho saber las autoridades. No se ha producido un nuevo fallecimiento, declaró una portavoz de la Policía, que explicó también que los investigadores siguen buscando una posible motivación del autor del atropello.

El ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, y el primer ministro del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, donde se encuentra la ciudad de Münster, darán más información sobre el incidente al mediodía.

En una declaración conjunta a la prensa de la Fiscalía y la Policía en Münster difundieron que hasta ahora no se ha encontrado indicio alguno que explique qué lo empujó a hacer algo así. “Las investigaciones se están llevando con rapidez en todas direcciones”, han afirmado, algo en lo que insistió hoy una portavoz de la Policía al ser preguntada por dpa.

El ministro de Interior de Renania del Norte-Westfalia, Herbert Reul, ya declaró el sábado por la noche que “nada apunta de momento a que se trate de una motivación islamista”. De acuerdo con datos de dpa, se trataría de un hombre con trastornos mentales que actuó solo.

A las 15.27 del sábado, un hombre embistió con su furgoneta plateada contra un grupo de personas que se encontraban en esos momentos sentadas en la terraza de un popular restaurante en el centro de la ciudad del noroeste de Alemania. Después del hecho, el hombre se quitó la vida con un arma de fuego en el interior del vehículo.

Mientras, la Policía ya ha retirado el vehículo de la zona. Hasta ahora lo que se conoce del conductor es que se trata de un hombre de 48 años procedente de Münster, informó el fiscal superior, Martin Botzenhardt.

La Policía ha identificado también a las víctimas mortales. Se trata de una mujer de 51 años, de Luneburgo, y un hombre de 65, de Borken.

En el registro del piso del atacante la Policía halló una metralleta del tipo AK47 no apta para ser usada. Los agentes encontraron solo un arma decorativa y petardos. Por medidas de seguridad, los especialistas volaron la puerta del piso antes de que los agentes entraran en la vivienda.

La furgoneta también fue registrada con mucho cuidado ante el temor de que pudiera contener un artefacto explosivo, pero no fue el caso. Los investigadores encontraron el arma con el que el autor del atropello se suicidó, así como armas de fogueo y cerca de una docena de petardos.

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