Foto: Reuters

El ministro de Asuntos Sociales de Birmania, Win Myat Aye, que visitó la semana pasada los campamentos para refugiados rohingyas en Bangladesh, ha admitido que estas personas viven “en condiciones muy malas” y ha abogado por comenzar el programa de repatriación cuanto antes, habida cuenta de los riesgos que conlleva la temporada de monzones.

Casi 700.000 rohingyas han recalado en territorio bangladeshí desde finales de agosto, a raíz de la represión ejercida por las fuerzas birmanas en el estado de Rajine para responder a una serie de ataques milicianos. La mayoría de los refugiados viven en precarias instalaciones de bambú y plástico en Cox’s Bazar.

Desde Rangún, y tras una visita de dos días a la zona de los campamentos, Win Myat Aye ha afirmado que “viven en condiciones muy malas”. “Nuestro principal objetivo es comenzar el proceso de repatriación cuanto antes, porque el monzón se acerca y estamos muy preocupados”, ha añadido en declaraciones a los periodistas.

Las autoridades birmanas aseguraron el sábado que habían repatriado a la primera familia rohingya, pero tanto Bangladesh como el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) dijeron que no tenían constancia de dicho traslado. Los dos países vecinos siguen sin concretar de momento el acuerdo de repatriaciones voluntarias que sellaron en enero.

El ministro ha asegurado que los retornados podrán solicitar una Tarjeta de Verificación, con la que el Gobierno prevé registrar a la mayoría de los rohingyas sin llegar a concederles la ciudadanía. Podrán solicitar la nacionalidad en un plazo de cinco meses y siempre y cuando se haya examinado su caso.

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