Fotos: Isabelle Sleijpen

Más de 4000 personas se reunieron ayer al Palma Arena para escuchar al incombustible Joaquín Sabina que presentó en las islas su último trabajo: Lo niego todo.

El concierto, en el que se vieron menos bombines que de costumbre, comenzó sobre las diez de la noche ante un público expectante que no quiso perderse la oportunidad de escuchar los nuevos temas del artista, quien no publicaba un trabajo en solitario desde aquel lejano Vinagre y Rosas (2009).

Entre los asistentes al concierto pudieron verse muchas caras conocidas del panorama VIP y musical de nuestra isla, entre ellos Bruno Soto, a quien últimamente puede vérsele en casi cualquier acontecimiento relevante que tenga lugar o a Julio Molina, vocalista del quinteto mallorquín “Urtain” de cuya música pudimos disfrutar este último Sant Sebastià.

Lo niego todo se estrenó el pasado año en México y, desde entonces, el artista ha ofrecido más de cincuenta conciertos alrededor de España, Europa y Latinoamérica.

Las canciones de este nuevo álbum son directas; la historia del artista, y ello quedó claro después de interpretar su segundo tema cuando quedó claro que el espectáculo no se iba a centrar, tan solo, en sus éxitos y que al Maestro, le queda aún mucho por ofrecer.

 

 

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