Foto: Reuters

Cuba vive estos días una transición histórica. Raúl Castro abandonará la Presidencia y dará el relevo a un representante de las nuevas generaciones del aparato comunista, probablemente el actual primer vicepresidente, Miguel Díaz Canel, de quien muchos cubanos esperan que complete la agenda reformista que puso en marcha el menor de los Castro.

Los 605 diputados electos constituirán este miércoles la nueva Asamblea Nacional poniendo fin a un complejo proceso electoral que arrancó el pasado 26 de noviembre. Su primera tarea será renovar el Consejo de Estado, órgano que acumula el Poder Ejecutivo en Cuba, incluido su presidente, Castro.

La salida de Castro representa el fin de toda una etapa histórica que comenzó con la Revolución de 1959. El sistema creado por Fidel ha sobrevivido al bloqueo estadounidense, a la caída de la URSS y a la crisis venezolana. Se enfrentó a su primera prueba de fuego en 2008, con el relevo entre hermanos, y ahora llega su segundo examen.

Raúl se distanció de Fidel intentando una tímida apertura para capear la crisis económica y acercándose a antiguos enemigos, como Estados Unidos o la Unión Europea. Sin embargo, el núcleo duro del andamiaje comunista se resiste a los cambios y, de momento, ha logrado frenarlos.

“Cuba está cambiando pero no espero cambios dramáticos mientras los líderes revolucionarios sigan ocupando puestos clave en el Gobierno”, ha considerado el senador estadounidense Patrick Leahy, que se ha reunido tanto con Castro como con Díaz Canel.

Diadenis Sanabria, que confiesa que la política no es su fuerte, apunta en la misma línea. “Pienso que el cambio de jefe no me cambia la vida”, ha dicho a Reuters esta cubana de 34 años que trabaja en un restaurante estatal del distrito habanero de Vedado.

Aunque, según reconoce Leahy, “una nueva generación puede traer nuevas ideas”, lo que está por llegar es un absoluto misterio. “El futuro nuestro ni lo sabemos ahora mismo”, indica Adriana Valdivia, profesora de 45 años de edad. “Termina Raúl y Fidel es historia”, esa es la única certeza, subraya.

Por su parte, Harold Cárdenas, bloguero de 32 años, reclama al nuevo presidente que “aumente la velocidad del cambio mientras mantiene las cosas buenas”.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.