Científicos del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) han demostrado por primera vez la unión estable de dos proteínas (dímero) en cerebros de enfermos de Alzheimer, que han señalado como potencial indicador biológico (biomarcador) y posible diana terapéutica de esta enfermedad.

El estudio, publicado en la revista ‘Analytical Chemistry’, ha demostrado que este enlace de dos moléculas de proteínas del tipo beta-amiloide es estable, de tipo químico y muy fuerte –son covalentes–, e imposible de romper cuando se manipula su extracción del cerebro en análisis de laboratorio.

La investigación, liderada por científicos del IRB Barcelona y del Institut Européen de Chimie et Biologie (IECB) en Francia, ha analizado muestras de cerebros de dos pacientes de Alzheimer y uno de control, y ha concluido que estos dímeros podrían ser la especie patológica más pequeña que desencadenara la enfermedad de Alzheimer.

La líder del grupo, Natàlia Carulla, ha explicado que el siguiente paso será comprobar si se pueden encontrar en líquido cefalorraquídeo y, después, hacer ensayos clínicos para relacionar su presencia e intensidad con el desarrollo de la enfermedad, para poder analizarlos en pacientes vivos.

“Postulamos que, ahora sí, se podrían dar los pasos para validar los dímeros como biomarcadores para el Alzheimer”, ha defendido Carulla, al frente de un equipo que ha desarrollado un método robusto y sensible que permite el análisis del dímero en cualquier muestra biológica, en colaboración con el equipo de espectrometría de masas encabezado por Marta Vilaseca.

DETECCIÓN PREMATURA

Actualmente, los dos biomarcadores mejor establecidos para hacer un diagnóstico precoz de Alzheimer son la concentración de la proteína beta-amiloide y de proteína tau fosforilada en líquido cefalorraquídeo, pero no todos los casos de estas alteraciones acaban desarrollando la enfermedad.

Por ello, los investigadores buscan nuevos indicadores biológicos que permitan conocer a fondo los diferentes estadios de la enfermedad y detectarla lo más prematuramente posible para gestionarla adecuadamente.

Hasta la fecha se desconocía si las dos moléculas de beta-amiloide formando el dímero estaban unidas entre sí por un enlace químico o no, un hecho importante porque, si no lo están, se podría romper la unión durante la manipulación de las muestras para analizarlas en el laboratorio y su concentración no se podría medir cuidadosamente.

“Los dímeros se preservan durante el proceso de extracción usado en el laboratorio y son, en consecuencia, idénticos de lo que hay en el cerebro de pacientes con Alzheimer”, han relatado los investigadores Aurelio Vázquez de la Torre y Marina Gay, primeros firmantes del estudio.

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