Foto: Reuters

La familia de Alfie Evans ha confirmado este sábado el fallecimiento, esta madrugada, del niño británico a los 23 meses de edad, cuya grave enfermedad degenerativa llamó la atención internacional, y después de que los médicos del Alder Hey Children’s Hospital en Liverpool retiraran su soporte vital el lunes, en contra de los deseos de sus padres.

Evans desafió las expectativas al seguir respirando sin ayuda durante días. “Mi gladiador tumbó su escudo y ganó sus alas a las 02:30. Tengo el corazón roto”, ha escrito el padre del niño, Tom Evans, en un breve comunicado en Facebook.

Expertos médicos del país habían acordado que sería inútil más tratamiento para Alfie, pero sus padres querían llevarlo a Roma, donde el hospital Bambino Gesu del Vaticano había ofrecido cuidarlo. Un tribunal británico rechazó una apelación de los padres el miércoles para llevar a su hijo a Italia.

El caso ha provocado fuertes sentimientos sobre si los jueces, médicos o padres tienen derecho a decidir sobre la vida de un niño. Los padres de Alfie han sido respaldados por el Papa Francisco y el presidente de Polonia, Andrzej Duda.

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