El jurado popular que ha participado esta semana en la Audiencia Provincial en el juicio a J.M.C.G., el hombre de 51 años que estranguló a su mujer en el barrio de Son Cotoner en Palma en 2016, le ha declarado culpable de asesinato y ha dado por probado que “intentó entorpecer la investigación y que simuló un intento de suicidio”.

De esta manera, el jurado ha dado por probado que el acusado acudió al domicilio de la víctima, con la que ya no convivía por desavenencias en el matrimonio, con la intención de matarla “con alevosía”; que modificó la escena del crimen y, por el contrario, han descartado que sufriera un “trastorno mental transitorio que afectara a su voluntad”.

El Ministerio Fiscal, por su lado, ha mantenido su petición de 25 años de cárcel, el máximo por este delito, y sostiene la reclamación de una indemnización de 80.000 euros para cada uno de los cinco hijos.

La acusación particular y la de la Comunidad autónoma se han adherido a la petición de la Fiscalía. La defensa, por su lado, ha discrepado del veredicto del jurado y mantiene sus conclusiones definitivas y ha puesto en conocimiento de la Sala de que se va a recurrir.

Por su lado, la presidenta del tribunal, Samantha Romero, ha declarado el juicio visto para sentencia.

“CULPABLE PERO NO CONSCIENTE”

Este jueves, el acusado se declaró “culpable” de haber matado a su pareja pero no “consciente de ello”. Así, remarcó que tenía que “pagar” pero insistió en que “no era consciente de lo que estaba pasando”. “Sé que es muy difícil de entender”, dijo para luego añadir que pedía “disculpas a la familia” aunque sabe que “no serán aceptadas”.

Según el relato de la Fiscalía, mientas la víctima estaba bebida se inició una discusión en la cocina de su casa. Ahí, el procesado, tal como ha dado por probado el jurado, golpeó varias veces a la víctima con sus puños y luego con una tetera de hierro forjado. Después, la llevó a rastras hasta el baño, donde la estranguló para acabar con su vida.

El jurado da por probado que el acusado cogió la tetera sin que la víctima lo advirtiera y que murió en el baño, cuando le aplicó “una fuerte presión” que le causó una “asfixia por estrangulación”.

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