El acusado por el asesinato de su mujer en Palma en noviembre de 2016 ha declarado este lunes durante el juicio que después de golpearla con una tetera ingirió una gran cantidad de pastillas y que no recuerda nada más hasta que se despertó en dependencias policiales. Así, a preguntas de la Fiscalía, ha mantenido que no recuerda haberla estrangulado hasta asfixiarla, ni cuántas veces la golpeó.

El acusado, un hombre de unos 60 años, será juzgado durante los próximos días en la Audiencia Provincial por un jurado popular. La Fiscalía pide 25 años de cárcel por asesinato. La defensa rechaza este relato, por lo que pide la absolución y subsidiariamente que se consideren los hechos un delito de homicidio, con una pena de siete años de prisión.

El hombre ha reconocido que el día de los hechos, por la mañana, discutió con su mujer en la cocina. Ha dicho que no sabe si ella había bebido pero que sobre la mesa tenía un café y una botella de alcohol. “Cuando bebía se ponía muy agresiva”, ha añadido.

Según el relato del acusado, él le dijo que tenía que hablar con sus hijos “de muchas cosas” y ella le puso la mano sobre la boca “como diciendo ‘tú no vas a decir nada a nadie'”. Entonces, ha contado, él le mordió la mano “como acto reflejo”. No obstante, los informes forenses hablan de señales de una mordedura en el antebrazo en lugar de en la mano.

El hombre ha reconocido que seguidamente cogió una tetera que había sobre la encimera -y con la que se disponía a prepararse una infusión- y la golpeó al menos una vez en la frente.

Después, ha contado que vio un blíster con pastillas sobre la cocina y que ingirió todas las que pudo, pero que no recuerda nada más. El acusado ha apuntado que debido a su “estado depresivo” pensó en el suicidio porque quería “desaparecer”.

Así, ha dicho no recordar cuántas veces la golpeó -los informes forenses contabilizan unos cinco golpes no mortales- ni tampoco si la estranguló. La causa de la muerte fue asfixia mecánica. “No sé ni cuántas veces la golpeé”, ha manifestado el acusado, que se ha referido a sus recuerdos del día del crimen como “pinceladas” o “fotogramas” que ha intentado “reconstruir”.

EL ACUSADO AFIRMA QUE LA MUJER LE HIZO “CHANTAJE EMOCIONAL” PARA CASARSE

Víctima y acusado llevaban pocos meses casados en el momento de los hechos, aunque no vivían juntos. Durante el interrogatorio en el juicio, el hombre ha asegurado que la mujer le hizo “chantaje emocional” para casarse diciéndole que si no “se quitaría de en medio”. Antes de casarse habían convivido unos dos meses.

Decidieron separarse pero según el acusado la mujer no quería divorciarse “por supervivencia”. “Yo quería salvar la relación, pero francamente ella no lo ponía fácil”, ha declarado el hombre. En este sentido, el acusado ha dicho que las demandas de la víctima hacia él “cada vez eran mayores” y que le instaba a cambiar de casa y vender patrimonio.

El acusado ha negado haberla presionado para que acudiera a un despacho de abogados en particular por el divorcio. También ha incidido en que él había acudido anteriormente a un neurólogo porque tenía lagunas, y que había estado de baja por depresión.

Las acusaciones también han preguntado al hombre acerca de por qué la Policía no pudo acceder al contenido de su móvil. El acusado ha dicho que recuerda los códigos -que ha recitado durante el acto del juicio- pero que no entiende por qué no funcionaron.

ASESINATO U HOMICIDIO

La línea de las acusaciones -además de la Fiscalía hay una acusación particular y el Govern ejerce la acusación popular- se centrará en intentar demostrar que el hombre mató a su mujer sin que ésta pudiera defenderse. Por ello, las acusaciones califican los hechos de asesinato, que comporta una pena mayor que el homicidio.

Por este motivo, en su escrito la Fiscalía hace hincapié en que la mujer había consumido alcohol y que ello le impedía defenderse “eficazmente”, y acusan al hombre de haber aprovechado esta circunstancia.

La Fiscalía señala que después de golpearla con una tetera de hierro forjado, el acusado dio a la víctima por muerta y ésta logró levantarse e intentó huir apoyándose en las paredes del pasillo. Sin embargo, según la fiscal, el hombre la alcanzó en la puerta de la calle y la llevó hasta el baño, donde la estranguló con sus manos hasta que la asfixió.

Además de la pena de 25 años de prisión, el Ministerio público también solicita una medida de libertad vigilada por cinco años con alejamiento para los cinco hijos de la mujer y una indemnización de 120.000 euros para cada uno.

Por su parte, la defensa pide que se aprecien varias atenuantes: reparación del daño, alteración mental y confesión.

La primera sesión del juicio se ha celebrado este lunes pero se prevé que continúe hasta el jueves.

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