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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha presentado su dimisión, tras estallar hace más de 30 días la polémica de la falsificación de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y al haberse publicado este mismo miércoles un vídeo en la que se la habría sorprendido robando cremas en un supermercado.

Así lo ha anunciado en una rueda de prensa, sin preguntas, convocada con carácter urgente en la Real Casa de Correos a mediodía. La dirigente madrileña ha asegurado que las informaciones publicadas responden a una campaña, que se gestó hace bastante tiempo, “de acoso y derribo” contra ella, “que dejo de ser política para convertirse en personal”. “Creo que se han pasado unas líneas rojas evidentes”, ha sostenido.

Durante su comparecencia, Cifuentes ha asegurado que ha sido “espiada”, que se han hecho “dosieres” contra su persona, algunos que han circulado y circulan por las redacciones de los medios de comunicación, así como que ha sido investigada desde hace años.

La presidenta madrileña ha criticado que todas sus actuaciones se han puesto “en tela de juicio con el interés no solo de acabar con el adversario político sino también de destruir a la persona”. En su opinión, tener “tolerancia cero contra la corrupción tiene un precio”. “Este es el precio y hay que pagar”, ha dicho.

La dirigente ha reconocido que ya había tomado la decisión de renunciar antes de las últimas informaciones publicadas, ya que su intención era hacerlo antes de la moción de censura que hay planteada contra ella por parte del PSOE. Concretamente, pensaba hacerlo el día 2 de mayo tras la recepción que tiene lugar en la sede del Gobierno regional para que las políticas que ha llevado a cabo no cayeran en saco roto, ha dicho.

“Por encima de los intereses de uno, están los intereses generales. Indudablemente la amenaza, la posibilidad real, de que la izquierda del PSOE y Podemos con el apoyo de Ciudadanos pudiera gobernar la Comunidad de Madrid me ha hecho reflexionar. Creo que es lo mejor para todos, creo que el mal mayor sería la izquierda radical gobernando”, ha dicho.

Para Cifuentes, ya había aguantado mucho: “más de 30 días, de una exposición permanente, de linchamiento mañana, tarde y noche, por tierra, mar y aire”. La presidenta toma la decisión porque no quiere que se siga “dañando” a su familia, porque considera que es lo mejor para la Comunidad y lo mejor para el PP.

“Me voy con la cabeza muy alta, con un sentimiento amargo desde el punto de vista personal pero me voy muy orgullosa y muy satisfecha. Creo que hemos conseguido que la vida de muchos madrileños sea hoy mejor que lo era hace tres años”, ha defendido.

La dirigente regional no ha adelantado si dejará su acta de diputada en la Asamblea de Madrid ni tampoco si renunciará a su cargo como presidenta del PP en la Comunidad.

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