Antonio Pericás, el hombre acusado de dejar morir a su perra “Luna” debido a la falta de cuidados y atención veterinaria cuando sufría leishmaniasis, ha sido condenado a una pena de medio año de prisión e inhabilitación para el ejercicio de cualquier profesión relacionada con animales durante dos años.

Pericás aceptó la condena en el juicio que se llevó a cabo este viernes pero no ingresará en prisión al comprometerse a participar en un programa formativo sobre defensa de medio ambiente y protección de animales.

El caso levantó una gran indignación; se recogieron miles de firmas solicitando que fuera condenado por maltrato animal. Así mismo, Pericás acabó por denunciar ante la Policía los actos de acoso que sufrió durante días por diversas personas frente a su casa donde aparecieron pintadas llamándole asesino y donde se erigió un pequeño altar con fotos del animal y velas.

El animal fue atendido tras una denuncia pero ya estaba en fase terminal

El miércoles 20 de abril 2016, sobre las 23:00 horas se recibió aviso de que un perro estaba en muy malas condiciones a un domicilio del Coll d’en Rebassa.

Al día siguiente, a primera hora, se desplazó hasta el domicilio un veterinario del Centro Sanitario Municipal de Protección Animal de Son Reus, acompañado de un policía local quienes accedieron al interior del domicilio.

En su interior, los funcionarios constatan la existencia de una perra con aspecto anoréxico y anémico, que evidencia un estado muy avanzado de leishmaniasis . Asimismo encuentra otro animal que presenta un estado saludable. El propietario reconoció que el animal enfermo no recibía atención veterinaria de ningún tipo. La perra enferma fue trasladada a la clínica veterinaria del Centro de Son Reus donde le practican analíticas que constatan una leishmaniasis canina muy avanzada y con un pronóstico grave, posiblemente terminal por lo que se le aplicaron tratamientos veterinarios de urgencia.

El viernes 22 de abril se sigue administrando tratamientos pero el animal falleció a las 13 h por insuficiencia renal causada por la enfermedad que padecía.

A raíz de ello se realizan informes policiales y veterinarios.

El informe policial constata que el animal no había recibido atención sanitaria; el propietario, a pesar de tener conocimiento de la enfermedad, no la había llevado al veterinario ni le proporcionaba ningún tratamiento, hechos que le provocaron un sufrimiento innecesario. En cuanto al informe veterinario clínico, constata el estado terminal de la enfermedad. La información se ha enviado a la Policía Nacional.

Indicios de delito e infracciones a la Ordenanza Municipal

Analizados los informes, día 25 de abril, y ante la posibilidad de que pudiera existir delito de maltrato animal, de acuerdo con lo recogido en el Código Penal, el Ayuntamiento de Palma decide poner los hechos en conocimiento de la fiscalía de las Islas Baleares. Desde el Ayuntamiento se considera que hay indicios suficientes para que la fiscalía considere el caso como un delito de maltrato animal por omisión de atención.

A la espera del pronunciamiento de la fiscalía, el lunes día 2 de mayo se decidió abrir expediente sancionador por los incumplimientos observados en la Ordenanza Municipal de animales de compañía y la Ley 50/99 de tenencia de animales potencialmente peligrosos. Hay que tener presente que tanto el animal muerto como el otro perro que vive en la casa pertenecían a la raza pit bull considerada potencialmente peligrosa.

 

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