Foto: Reuters

El grupo Consejo de Relaciones Américano-Islámicas (CAIR) ha denunciado que en 2017 se produjeron 300 crímenes de odio contra musulmanes, lo que supone un incremento del 15 por ciento con respecto al año anterior, cuando se registraron 260 delitos de este tipo, según un informe presentado este lunes.

“Nunca se ha visto nada parecido. La comunidad musulmana se ha convertido en el saco de boxeo del presidente de Estados Unidos”, ha afirmado un abogado del CAIR, Gadeir Abbas.

Entre los casos recogidos está la paliza que sufrió un musulmán en junio el Bronx, Nueva York, tras ser acusado por un tumulto de ser un “terrorista”. En noviembre fue incendiado un restaurante de una familia musulmana en Kansas.

El año 2017 supone así el segundo año consecutivo de incremento de este tipo de agresiones. CAIR ha atribuido este aumento en parte la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y en particular a las restricciones a la entrada en el país de ciudadanos de países de mayoría musulmana.

El CAIC ha contabilizado un total de 2.599 incidentes antimusulmanes en 2017, un 17 por ciento más que en 2016. Esta cifra incluye casos de acoso, discriminación laboral y casos de discriminación contra musulmanes por parte de organismos públicos.

Más de un tercio de los incidentes han sido con organismos federales. “Esto supone un nivel sin precedentes de hostilidad contra una minoría religiosa dentro de Estados Unidos”, según el CAIR. El informe del CAIR revela que ha investigado 5.650 casos, por lo que reconoce que menos de la mitad eran auténticos.

Estas cifras son más bajas que las divulgadas por el FBI, que registró 307 crímenes de odio contra musulmanes en 2016, último año del que hay datos, lo que supone un 44 por ciento de incremento con respecto al año anterior.

Desde la Casa Blanca, una portavoz, Kelly Love, ha respondido que “la Administración Trump está con el Estado de Derecho y aborrece toda forma de ilegalidad, incluidos los crímenes de odio”. “El presidente Trump ha condenado en repetidas ocasiones la violencia, el racismo y los grupos intolerantes”.

Durante la campaña que le aupó a la Presidencia, Trump prometió “prohibir completamente la entrada de musulmanes en Estados Unidos” y poco después de tomar posesión firmó una orden ejecutiva que prohibía la entrada de las personas procedentes de varios países de mayoría musulmana. Una versión modificada de esta orden que incluye a Corea del Norte entró finalmente en vigor a finales de 2017.

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