Fotos: Isabelle Sleijpen
Pastora Soler demostró ayer noche en el Auditorium de Palma que dispara con bala y le bastó un solo tema para lograr poner en pie a todos los espectadores que se dieron cita para disfrutar de la pulcritud y fuerza de su voz.
La sevillana inauguraba así de forma triunfal la primavera en la Sala Magna después de un parón de tres años durante los cuales se ha mantenido alejada de los escenarios debido al pánico escénico que sufría; pero la espera ha valido la pena porque su regreso ha sido por todo lo alto algo que, por otro lado, era de esperar.
Pasaban apenas unos minutos de las nueve de la noche cuando una decidida Pastora Soler salió al escenario con paso firme, dispuesta a demostrar a sus más de mil seguidores que los tiempos oscuros han quedado atrás, que ha vuelto para quedarse y que tiene todavía mucho que cantar y que contar, muchas giras por hacer y muchos aplausos por escuchar.
Esta mujer lleva cantando desde los cinco años, se dedica profesionalmente desde los catorce y ha grabado diecisiete discos hasta el momento. Pero algo llevaba mucho tiempo haciendo daño a Pastora y cuando se hizo insoportable, no tuvo otra opción que dejar la música porque ni el cuerpo ni el alma le daban ya para más.

Todo empezó tras su paso por Eurovisión. Tras su honroso décimo puesto se vio sin darse cuenta en una espiral de autoexigencia, ansiedad y pánico a los escenarios que le llevó a desmayarse en plena actuación en marzo de 2014. Fue ese día cuando su cuerpo le indicó el momento exacto en el que debía parar.

Inevitablemente, tuvo que suspender una gira con todas las entradas vendidas, justo en el momento profesional más dulce de su vida. Llevaba más de veinte años de carrera musical, vendía discos y sobre todo, vendía todas las entradas de sus conciertos pero algo en su interior la obligó a detenerse en seco.

“Era eso o morir”, ha llegado a afirmar la cantante. El pánico escénico afecta a muchos artistas en algún momento de su carrera y es una mezcla de cansancio, falta de horizontes, inseguridad y una ansiedad que lo devora todo.

Pero no ha perdido el tiempo Pastora Soler. Estos tres años alejados de los escenarios la han convertido en madre y le han dado la perspectiva, el descanso y los objetivos que necesitaba para subirse a los tacones, agarrar el micrófono con ganas y pisar con fuerza todos los escenarios que se le pongan por delante.

Su último trabajo de estudio titulado “La Calma” nos trae precisamente eso, calma para valorar lo bueno que hay en nuestras vidas y que a veces no prestamos la suficiente atención ocupándonos de las urgencias pasajeras de la vida diaria.

Las baladas y el pop melódico siguen siendo su moneda de cambio, la copla, su plato fuerte y su hija de dos años, su principal prioridad en la vida.

En uno de sus temas decía que: “A veces no sé si un escenario es mi libertad o mi calvario”, pero ya ven, cuando hay copla corriendo por las venas siempre, siempre se vuelve a la calma después de la tempestad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.