Foto: Reuters

La Policía británica, Amber Rudd, ha informado de que ha catalogado ya más de 240 pruebas y de que cuenta con más de 200 testigos en el marco de la investigación del envenenamiento del agente doble ruso Sergei Skripal y su hija Yulia.

La ministra del Interior británica ha dado estos datos y ha explicado que “las dos víctimas siguen en el hospital y están en estado crítico pero estable” tras presidir una reunión de la comisión de seguridad gubernamental Cobra.

Además, Rudd ha explicado que el agente de la Policía que se sintió indispuesto tras responder al primer aviso, Nick Bailey, se encuentra grave pero está consciente y habla con sus familiares. En la investigación trabajan más de 250 agentes, según Rudd, quien ha destacado la “rapidez y profesionalidad” de las pesquisas.

Los medios británicos especulan con la posible implicación de Rusia en este envenenamiento, pero Rudd ha subrayado que aún es demasiado pronto para dirimir responsabilidades y ha pedido tiempo y margen para la Policía.

Skripal, antiguo agente doble de 66 años, y su hija Yulia, de 33, están ingresados desde el pasado domingo tras ser hallados inconscientes en un banco de la catedral de la localidad de Salisbury, en el sur de Inglaterra. Salisbury es una ciudad muy tranquila, pero hoy se podían ver vehículos militares y soldados con trajes de protección y máscaras de gas en varios puntos relacionados con la investigación.

También había actividad en el cementerio de Salisbury, donde están enterrados la esposa e hijo de Skripal. El hijo del espía, Alexander, falleció en julio del año pasado a los 43 años y los medios británicos informaron que falleció en San Petersburgo, en Rusia. La esposa de Skripal, Liudmila, murió en 2012 a los 60 años de edad de un cáncer.

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