Foto: Reuters

La visita del líder norcoreano, Kim Jong Un, a China, contrarrestando lo que era un creciente distanciamiento entre los dos aliados de la Guerra Fría, probablemente aumentará la capacidad de influencia de Pyongyang de cara la cumbre prevista entre éste y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Para el presidente chino, Xi Jinping, el encuentro con su vecino problemático garantiza a Pekín que no será dejado al margen de cualquier acuerdo alcanzado entre Estados Unidos y Corea del Norte y Corea del Sur, según los expertos.

Meses de frías relaciones entre Pekín y Pyongyang parecen haberse relajado repentinamente con el viaje secreto de Kim, el primero al extranjero y que paralizó la capital china debido a la misteriosa delegación norcoreana que recorrió la ciudad.

China ha dicho que Kim ha prometido desnuclearizar la península de Corea mientras que los medios estatales norcoreanos han indicado que Xi ha aceptado “con placer” una invitación para visitar Corea del Norte.

La reunión de Kim con Xi refuerza la posición negociadora norcoreana alineando a los dos países de cara a la reunión prevista entre Trump y Kim, ha opinado Wang Peng, experto en Corea del Norte en el Charhar Institute en Pekín.

“Corea del Norte está buscando garantías”, ha subrayado. “Quieren enmendar rápidamente las relaciones con China para tener más margen con Estados Unidos y tienen más confianza en un buen resultado”, ha añadido.

Los analistas afirman que Corea del Norte se ha visto afectada por el endurecimiento de las sanciones de la ONU y necesitaría el apoyo de Pekín para cualquier mejora de las restricciones comerciales.

“CHINA NO PUEDE ESTAR FUERA DE LA MESA”

A su vez, China quería mostrar su importancia como socio a Corea del Norte y aliviar las preocupaciones de que estaba quedando al margen en las negociaciones entre las dos Coreas y Estados Unidos. “Al final del día, China tiene enormes intereses y no estaba cómoda en no estar en la mesa”, ha opinado Paul Haenle, director de Carnegie-Tsinghua Center en Pekín y representante de la Casa Blanca en las negociaciones a seis con Corea del Norte entre 2007-2009.

“La primera reunión de Kim Jong Un con un jefe de Estado fue con el presidente chino, lo cual francamente desde la perspectiva china es exactamente lo correcto”, ha añadido.

La decisión de Trump de designar a radicales como el nuevo asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, podría haber aumentado la presión sobre Corea del Norte antes de la cumbre, ha valorado Han Suk Hee, profesor de estudios chinos en la universidad de Yonsei. “Parece que Corea de Norte no está dispuesta a tratar con Estados Unidos sin apoyo y ayuda de su aliado de larga data China”, ha afirmado.

China, además de ser el mayor socio comercial de Corea del Norte, también tiene interés estratégico clave en garantizar que su aislado vecino sigue siendo un tapón entre su territorio y Corea del Sur, donde están desplegados 28.500 soldados estadounidenses. Los dos países también tienen históricos vínculos sentimentales e históricos. China dice en ocasiones que son “hermanos de sangre”, tras haber luchado codo con codo en la Guerra de Corea (1950-53).

LAS RELACIONES HABÍAN LLEGADO A UN NIVEL MÍNIMO

Los dos siguieron siendo estrechos aliados en las décadas posteriores, pero se han distanciado desde que Kim sucedió a su difunto padre en 2011. La rápida escalada de los ensayos nucleares y lanzamientos de misiles por parte de Corea del Norte junto con el asesinato del hermanastro de Kim el año pasado en un aeropuerto de Kuala Lumpur, hicieron que las relaciones diplomáticas entre Pekín y Pyongyang tocaran mínimos históricos.

Después de que China respaldara sanciones más estrictas por parte de la ONU contra Pyongyang, los medios estatales norcoreanos criticaron abiertamente a Pekín e incluso amenazaron al país vecino.

“China es (…) el único Estado dispuesto y capaz a aliviar inmediatamente la carga económica de Corea del Norte”, ha opinado Christopher Green, asesor de International Crisis Group. Corea del Norte no estaba preparada para abandonar su estrecha relación con China, ya que podría afectar a su dependencia económica y política de su vecino, ha añadido.

Tras la mejora de las relaciones entre Pyongyang y Seúl durante los Juegos Olímpicos de Invierno y los planes de cumbres por parte de Kim tanto con Trump como con el presidente surcoreano, Moon Jae In, Pekín tenía razones para reanudar sus contactos con Corea del Norte que estuvieron a punto de desaparecer el año pasado.

Xi subrayó a Kim que los antiguos mandatarios chinos y norcoreanos siempre se han visitado mutuamente “tan a menudo como los familiares”, proponiendo que ambos fijen nuevos canales de comunicación, según ha informado la agencia estatal de noticias china, Xinhua.

Los medios estatales chinos han presentado a Pekín como clave en facilitar las conversaciones entre Trump y Kim con su discurso “congelación por congelación” para que Corea del Norte suspendiera los ensayos nucleares y de misiles y Corea del Sur y Estados Unidos suspendieran sus maniobras militares conjuntas.

“Es extremadamente difícil para Estados Unidos elaborar un proceso de desnuclearización factible que cumpla con las condiciones previas de Corea del Norte sin el apoyo e implicación de China”, ha advertido Cheng Xiaohe, experto en Corea del Norte en la Universidad Renmin de Pekín. “China quiere demostrar que no se le puede dejar al margen”, ha añadido.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.