El empresario Bartolomé Cursach ha asegurado este jueves que el arma de fuego encontrada por la Policía durante el registro de su casa era de un amigo que falleció y que nunca la ha utilizado.

A preguntas del fiscal Anticorrupción Miguel Ángel Subirán, Cursach ha mantenido que tras el fallecimiento de su amigo hace “ocho o diez años” el arma se quedó en su casa y la tuvo debajo de su cama pero que prácticamente se olvidó de que la tenía allí. El empresario se enfrenta a una petición de un año y medio de cárcel por tenencia ilícita de armas.

El propietario y presidente del Grupo Cursach ha declarado que, después de que los agentes encontraran munición en un cajón de su dormitorio, le preguntaron si tenía un arma y él dijo que sí y les indicó dónde estaba. Según su versión, fue él mismo quien la sacó de debajo de la cama y se la entregó a un policía.

Cursach ha defendido que aunque el arma -una carabina del calibre 22- tenía la munición en su interior, faltaba una varilla para presionar las balas para que puedan dispararse, y que entregó dicha pieza por separado.

El acusado ha sostenido que los cartuchos que encontraron los compró el “para el payés” de su finca, porque quería que disparase contra los nidos de procesionaria en los pinos. Sin embargo, esta persona “bebía mucho” por lo que su mujer le prohibió entregárselos.

NO LA REGULARIZÓ PORQUE NO PENSABA USARLA

Por otro lado, Cursach ha insistido en que la carabina la dejó en su casa un amigo que ya ha fallecido, y que no la regularizó porque no pensaba usarla. También ha apuntado que el arma “tenía una placa”.

Cursach ha confirmado que tenía un permiso de armas,-fechado en 1982 y caducado- que se sacó para acompañar a unos amigos que salían a cazar perdices y conejos, aunque ha añadido que iba porque le gustaba “ir a la merienda” con ellos y que nunca ha disparado. “Soy animalista”, ha dicho el empresario, que ha indicado que estos amigos también han fallecido.

Igualmente, ha dicho que ha sufrido intrusiones en su domicilio, como en una ocasión en la que encontraron que habían roto un cristal con una gran piedra, y que ahora que está en la cárcel tiene a una persona encargada de la vigilancia.

Por otro lado, Cursach ha señalado que durante el registro la inspectora repitió a los agentes varias veces la frase “ya sabéis lo que estáis buscando”.

PRIMER JUICIO CONTRA CURSACH EN LA MACROCAUSA

Este juicio, en el que la Fiscalía pide un año y medio de cárcel, se celebra en el Juzgado de lo Penal número 7 de Palma y ha comenzado sobre las 10.00 horas. Además, el Ministerio Fiscal también le pide que se prive al empresario de la tenencia y porte de armas durante cuatro años.

Según el escrito de acusación, en el registro de dos viviendas de Cursach la Policía halló este arma además de numerosa munición -hasta 640 cartuchos-. El arma estaba cargada y según la Policía Científica se encontraba en perfecto estado de funcionamiento.

La carabina no consta en el registro de armas de la Guardia Civil ni a nombre de Cursach ni de otra persona. Además, la Fiscalía constata en su escrito que en España no se fabrica el arma intervenida por lo que vino del extranjero. Sin embargo, no fue declarada su introducción en el país.

Dado que el empresario no pudo aportar la licencia obligatoria ni guía de pertenencia –necesaria para comprar la munición, por lo que la adquisición tuvo que ser clandestina–, la Fiscalía le imputa un presunto delito de tenencia ilícita de armas.

Cabe resaltar que este es el primer juicio al que se enfrenta el empresario como investigado ya que hasta el momento, se han celebrado juicios de pequeñas piezas derivadas de la causa matriz por amenazas a testigos pero en ninguna estaba acusado Cursach directamente.

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