Foto: Reuters

Cuba celebra este domingo unos comicios generales con los que concluye un largo y complejo proceso electoral que arrancó hace meses con el objetivo de configurar la nueva Asamblea Nacional, cuya labor primordial será designar al sucesor de Raúl Castro y, por ende, de una saga política y familiar que ha marcado los designios de la isla durante casi 60 años.

“Todos los cubanos, hombres y mujeres mayores de 16 años”, están convocados a las urnas este 11 de marzo, según destaca el diario oficial ‘Granma’. Las únicas excepciones serán los “incapacitados mentales” y quienes hayan quedado privados de sus derechos políticos por vía judicial mediante una “sanción”, lo que deja fuera de juego a gran parte de la oposición.

Esta no es la única peculiaridad de las elecciones cubanas. Los candidatos han sido previamente filtrados gracias a un sistema electoral estructurado por escalones en el que para subir al siguiente peldaño es necesario pasar la criba de las llamadas comisiones de candidaturas, que existen en todos los niveles –municipal, provincial y nacional– y están controladas por organizaciones sociales de tinte oficialista.

Los cubanos solo tienen una ocasión para votar libremente a los candidatos. Fue en las elecciones locales del pasado 26 de noviembre. Entonces, seis millones de personas designaron a los 27.221 aspirantes a integrar las 168 Asambleas Municipales repartidas por todo el territorio nacional. Aunque hubo récord de representantes opositores, ni uno solo salió vencedor.

La Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y otros grupos opositores han denunciado que el régimen ‘castrista’ recurrió a detenciones arbitrarias, denuncias falsas, acoso e intimidación, y “hasta a la toma de un pueblo”, para bien forzarles a retirar su candidatura, bien incapacitarles. Además, la UNPACU ha asegurado que hubo presiones a los votantes. A muchos simpatizantes opositores se les dijo que no aparecían en las listas de electores y no les dejaron comprobarlo.

De entre los elegidos –ya todos del gusto gubernamental–, la Comisión de Candidaturas Municipales nominó a los miembros de las Asambleas Municipales. Éstos designaron a los posibles integrantes de las Asambleas Provinciales y la Asamblea Nacional, quienes, una vez filtrados por las correspondientes comisiones de candidaturas, serán elegidos este domingo.

La nueva Asamblea Nacional tampoco tendrá libertad de acción, según explicó a Europa Press en una entrevista Rafael Rojas, historiador, investigador y profesor cubano residente en México. El Parlamento en Cuba “no es un órgano activo, ni en la deliberación ni en el proceso legislativo”, sino “una caja de resonancia” del Gobierno que sirve para “legitimar” a la cúpula dirigente, sostuvo.

DECISIÓN TRASCENDENTAL

Los flamantes diputados tomarán posesión de sus escaños el próximo 19 de abril. Esta fecha, la de la constitución de la Asamblea Nacional, está considerada la del relevo formal de Raúl Castro como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros porque la primera tarea de los nuevos parlamentarios será ungir al heredero político de los Castro.

Será la primera vez desde el triunfo de la Revolución, en 1959, que un Castro no esté a los mandos del país. Fidel y Raúl lo han sido todo para Cuba y por ello pocos se atreven a aventurar qué rumbo adoptará la nación caribeña en manos de las ‘nuevas’ generaciones.

Los cubanos ya vivieron una transición de poder en 2008, cuando los problemas de salud obligaron a Fidel a ceder la vara de mando a su hermano. Sin embargo, solo cambiaron las caras porque el ex presidentes siguió susurrando en la sombra hasta su muerte, en 2016, y Raúl, comandante revolucionario, no supuso un giro radical.

Esta vez, en cambio, el horizonte es incierto. Por eso Raúl preparó a los cubanos para su partida anunciando en el congreso general del Partido Comunista Cubano (PCC) que sería su último periodo de cinco años al frente de los órganos ejecutivos. “Cuando la Asamblea Nacional se constituya habré concluido mi segundo y último mandato”, prometió.

UNA CUBA EN CAMBIO

Si bien los años de Fidel se caracterizaron por cambios forzados por la coyuntura internacional, bajo la batuta de Raúl, Cuba ha experimentado un conato de modernización que ha afectado a la economía y, como consecuencia, a la sociedad, así como una apertura al mundo que encuentra su máximo ejemplo en el sorprendente acercamiento a Estados Unidos, enemigo tradicional.

Esta línea reformista no ha eclosionado debido, sobre todo, a la propia resistencia del régimen, ya que los viejos mandos, coetáneos de Fidel y Raúl, siguen haciendo de freno a cualquier iniciativa que pueda traducirse en una pérdida del férreo control político que han venido ejerciendo.

El resultado son unas expectativas frustradas que han hecho mella en los jóvenes. Desconectados de la Revolución y sus mitos, viven apegados a una realidad que rechazan porque apenas les ofrece oportunidades. Muchos, señalan los expertos consultados por Europa Press, ven su futuro fuera de Cuba.

Todo ello dibuja un panorama desafiante para el nuevo mandatario, que tendrá que definir una reforma económica inevitable –más aún tras el ‘crack’ venezolano– y decidir si la acompaña con una reforma política que, aunque tímida, satisfaga las demandas de los cubanos.

LA INCÓGNITA DE DÍAZ-CANEL

El potencial sucesor de Raúl es el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel. De 57 años, pertenece a la siguiente generación, a medio camino entre quienes hicieron la Revolución y los que no la conocieron, lo que, según los expertos, permite anticipar que, al menos, apostará por concluir las transformaciones iniciadas.

Los mismos expertos advierten al mismo tiempo de que, en realidad, poco o nada se sabe de Díaz-Canel. Ha sido uno de los dirigentes que siempre han estado en el entorno de los Castro, aunque con la lejanía necesaria para no hacer demasiada sombra y ser descartado. Y esta parece ser la estrategia que ha seguido para asegurar igualmente su ascenso al poder.

En cualquier caso, Díaz-Canel (o quien sea) tendrá difícil llevar a cabo su propia agenda porque Raúl deja las riendas del Gobierno pero se mantendrá hasta 2021 como secretario general del todopoderoso PCC, desde donde podrá vigilar a quien ocupe su trono. Sumará entonces 90 años.

La oposición ha rebajado las expectativas sobre la posibilidad de que la partida de Raúl dé comienzo a la esperada transición democrática. De hecho, sus principales voces denuncian que estos años de apertura han tenido como contrapartida un aumento de la represión para evitar que se abra la espita.

Los cubanos, acostumbrados a que el régimen perdure mientras el mundo cambia, parecen asistir calmados a lo que desde la comunidad internacional se interpreta como un punto de inflexión. Facundo, interrogado por el diario digital 14yMedio, de la famosa bloguera Yoani Sánchez, admite, sin embargo, que “va a ser como aprender a caminar”. “Seis décadas son toda una vida”.

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