Foto: Reuters

El piloto ucraniano Vladislav Voloshin, acusado por Rusia de derribar en 2014 el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, ha aparecido muerto de un disparo de pistola, posiblemente autoinfligido, según han confirmado fuentes policiales al medio ucraniano NikVesti.

Según los familiares, el fallecido se encontraba deprimido y “había expresado intenciones alarmantes”. Su cuerpo, según los investigadores, fue hallado en su propio apartamento de la región ucraniana de Mikolaiv.

Las autoridades rusas acusaron a Voloshin de atacar al Boeing malasio que cayó sobre la región ucraniana del Donbás. Sin embargo, esta versión ha sido completamente refutada por la investigación realizada por la Fiscalía de Países Bajos (de donde procedían la mayoría de las víctimas) y Ucrania.

Estados Unidos achacó en su día el derribo del avión, con 298 personas a bordo, ningún superviviente, a rebeldes separatistas ucranianos.

El nombre de Voloshin apareció por vez primera en un artículo de investigación del diario ruso ‘Komsomolskaya Pravda’, en 2014. En el texto, un “testigo secreto del derribo”, supuestamente empleado en un aeropuerto, relató como Voloshin retornó su avión de combate Su-25 tras haber descargado sus misiles aire-aire en un momento del vuelo.

De las declaraciones de este testigo se extrae que Voloshin había disparado contra un avión, que identificó erróneamente como un objetivo enemigo. “No era el avión correcto”, le escuchó decir este testigo. “Estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado”.

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