Fotos: Isabelle Sleijpen

Antonio José, el fenómeno mediático que ganó el concurso “La voz” en 2015 reunió anoche a más de 1700 espectadores en Palma.

Ni la lluvia, ni el viento ni la tarde desapacible del sábado hicieron desistir a los cientos de personas que hacían cola delante del Auditorium esperando los últimos temas del artista cordobés.

Y la verdad es que la espera mereció la pena porque una vez en el escenario, el cantante marcó el ritmo desde la primera canción intentando, como siempre, agradar a sus seguidores por encima de todo.

Resulta magnético cuando mira al público, recoge una flor de la mano de una chica y continúa su repertorio sin ningún problema para parar cuando las muestras de afecto y de apoyo de su público así lo piden. El chico tímido ya los ha conquistado a todos.

La historia de este cordobés de veintitrés años tiene recorridos de ida y vuelta. Creció en una familia modesta debatiéndose entre el fútbol y la música hasta que la música se impuso y acabó representando a España en Eurovisión Junior cuando tan solo tenía diez años. Su madre lo llevaba de casting en casting y cuando por fin sonó la flauta, aun disfrutando plenamente del momento y del éxito, se vio inmerso en un mundo de adultos y alejado de su pueblo donde jugaba con sus amigos a cosas de niños.

La fama conseguida con tan solo once años con Eurovisión Junior empezó a enseñarle cosas que otros aprenden tarde y mal. Aprendió que la fama no es un camino de rosas, que cambia la relación con los demás y que dificulta que te conozcan tal y como eres.

Después vinieron el desengaño y bastantes años presentando maquetas en discográficas que no le hacían ningún caso porque los niños prodigio es lo que tienen, que en cuanto les sale barba dejan de ser un producto seguro para vender.

Dispuesto a dejar la música, Antonio José comenzó a prepararse para la INEF y retomó el fútbol con la firme intención de hacer del deporte su profesión para buscarse la vida estudiando y formándose como cualquier chico de su edad.

Pero su madre seguía creyendo en él y fue ella la que, sin consultárselo, llamó a Telecinco y le apuntó al casting de “La Voz” para terminar siendo el ganador de la edición 2015. Comenzó así su carrera como profesional y no tuvo ningún problema para colocarse en poco tiempo en lo más alto de las listas de la música en español.

Es consciente de todas las expectativas depositadas en él y sueña con una carrera larga, plagada de discos mientras sus fans le pisan los talones y él se defiende como pez en el agua con las redes sociales.

Así que ya ven, este guapito con cara de buen chico demuestra su pasión por la música en cada paso que da mientras desprende el olor a impaciencia de las jóvenes promesas.

Por cierto, adora a su gato, es creyente y además, del Betis.

 

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