Este 5 de marzo se cumplen 45 años de un trágico suceso para la aviación española y, en especial, para la sociedad mallorquina. Un vuelo de Iberia que había partido desde Palma en dirección a Londres fue seccionado en el aire por el ala de un Coronado mientras este último intentaba apartarse del camino. Todos los ocupantes del primer avión murieron, mientras que el segundo logró milagrosamente tocar tierra en una base militar francesa.

Ese día ocurrió una serie de fatídicas coincidencias que llevaron al desastre. Desde el aeropuerto de Son Sant Joan despegó un vuelo de Iberia que la jornada anterior no había podido salir por una avería. En el avión iban 61 pasajeros y seis tripulantes. De estos, 12 eran mallorquines, algunos de los cuales eran importantes personalidades del mundo del turismo.

Mientras, desde Madrid despegó un avión Convair Coronado CV990, hermano del que aún queda en pie y está en proceso de restauración en la base militar aérea de Son Sant Joan.

Durante esa época, debido a la huelga de controladores aéreos de Francia, volar por cielo europeo se había convertido en toda una aventura peligrosa, según el entonces jefe de operaciones de vuelo de Spantax, Fernando Mateos. De hecho, se produjeron varios incidentes en aeronaves de compañías como Lufthansa, Swissair y otros más de Spantax.

Ese fatídico día, a las 12.52 horas GMT, el avión de Spantax se había adelantado debido a su gran velocidad. Así, controladores aéreos franceses les dieron una orden errónea. Los controladores no eran civiles, sino militares y no estaban acostumbrados a la jerga de la aviación civil.

Se le ordenó reducir velocidad para ceder paso al avión de Iberia, que volaba a la misma altitud y rumbo. El avión de Spantax no tenía esa posibilidad, pues a la altitud a la que volaba frenar equivalía a entrar en pérdida y caer. Los controladores no sólo no dominaban la jerga civil, sino que además desconocían por completo las características técnicas de los aviones civiles.

El Coronado tuvo que efectuar un giro para retrasarse. Sin embargo, en ese momento el avión de Iberia pasaba justo a su lado. De esta forma, el ala de la aeronave de Spantax le dio un golpe y el de Iberia acabó seccionado. El otro perdió cinco metros de ala.

Desgraciadamente, todos los ocupantes del avión de Iberia fallecieron. Sin embargo, el Coronado logró alcanzar tierra gracias a la pericia del comandante Arenas y a la escolta de un caza de la fuerza aérea francesa. Aterrizó en una base militar a 170 kilómetros del lugar del accidente en una pista muy pequeña y con importantes daños en el ala. Todos sus ocupantes llegaron sanos y salvos.

Respecto a este accidente aéreo, la nueva Asociación Museo Aeronáutico Illes Balears ha obtenido el informe de la investigación que realizaron las autoridades inglesas. Se demostró la inocencia del comandante de Spantax, al que inicialmente culpaban los franceses. Casi diez años después, Arenas quedó exonerado de toda culpa y un juzgado falló en contra del Gobierno de Francia.

Además, la asociación considera que “se debe recordar y rendir tributo a todas las victimas de ese fatal accidente”, por lo que creen “justo y necesario” que se vaya a crear un museo aeronáutico en Mallorca donde esté presente “toda la historia de la aviación balear” así como las personas que hicieron posible que hoy en día “Baleares sea un destino turístico de primer orden mundial”.

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