La niña de 4 años que a principios de agosto falleció en Valladolid a causa de malos tratos y agresión sexual, crimen por el que permanecen en prisión tanto su madre biológica como el novio de ésta, fue violada vaginal y analmente, tal y como han desvelado hoy las acusaciones populares tras el trámite de comparecencia de la ley del jurado en el que se han concretado los hechos imputados a ambos detenidos.

Lo que parecía un mero trámite, en cumplimiento del artículo 25 del procedimiento de jurado, ha derivado finalmente en una revelación sorprendente por parte de las acusaciones populares, ejercidas por la Asociación Clara Campoamor y la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (Adavasymt), respecto de las circunstancias en las que murió violentamente la pequeña Sara.

Si hasta ahora eran muy pocos los detalles sobre este crimen, los letrados de ambas acusaciones populares, una vez concluida la comparecencia en la que se ha procedido a la concreción de los hechos imputados a la pareja y se han solicitado nuevas diligencias, han comparecido ante los medios para revelar que la niña fue agredida sexualmente con penetración vaginal y anal, “bien con un miembro, el dedo o un objeto, ya que hay restos físicos y fisiológicos que así lo atestiguan”, ha apostillado Luis Antonio Calvo, de Clara Campoamor.

Sin embargo, lo que provocó la muerte de la pequeña fueron los golpes reiterados que recibió en la cabeza, ha indicado el acusador popular, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Así, durante la comparecencia celebrada en el Juzgado de Instrucción número 6 de Valladolid, una vez concretados los hechos, el fiscal y la acusación particular–ejercida por el padre biológico–han imputado a Roberto H.H. delitos de asesinato, agresión sexual a menor de 13 años y malos tratos, mientras que en el caso de su novia y madre de la víctima la acusación pública la implica en los hechos por dejación del deber de protección, lo que sería una comisión por omisión.

Las acusaciones populares, por su parte, coinciden en la calificación pero en el caso de la madre van más allá, ya que, sin descartar la dejación, no excluyen la posibilidad de que Davinia M.G. haya podido participar directamente en todos o alguno de los delitos imputados a su pareja.

“Respecto de Roberto, está claro que es autor, mientras que en cuanto a la madre habrá que ver si es partícipe de los mismos indirectamente o bien directamente en algunos de los delitos”, explica Calvo, que incluso no descarta que ella pudiera haber intervenido también en la agresión sexual.

“Las acusaciones populares somos las únicas que no descartamos, además de la cooperación necesaria, la coautoría”, especifica Rosario Achúcarro, letrada de Adavasymt, que pone el acento en la clara dejación del deber de protección de una madre en el que ha incurrido Davinia.

La postura de las acusaciones pública, populares y particular, sin embargo, contrasta con la de las dos defensas–Roberto ha cambiado de letrado en los últimos días–, que solicitaron a la juez el sobreseimiento de las diligencias por falta de pruebas. Tal solicitud habrá de ser resuelta por la juez en un próximo auto.

“CLARO EJEMPLO DE PRISIÓN PERMANENTE”

Sin aventurarse aún a la concreción de las penas, pues dicho trámite es posterior y aparecerá recogido en el escrito de calificación provisional respectivo de cada una de las partes, el abogado de la Asociación Clara Campoamor ya apunta que es “un claro caso de prisión permanente revisable, salvo que antes la quiten, en principio para él, y respecto de ella habrá que valorarlo”.

Durante la comparencia, en la que todas las partes han coincidido en que los hechos han de seguir el procedimiento de jurado popular, los letrados han solicitado nuevos declaraciones, informes psicológicos de los investigados y otra serie de pruebas documentales.

Al término de la misma, la madre de Sara ha abandonado el Juzgado de Instrucción número 6 custodiada por agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil mientras ocultaba su rostro con una pasmina de color gris.

La pasada semana la Audiencia de Valladolid ratificó la prisión provisional en el penal militar de Soto del Real (Madrid) de la detenida y desestimó por tanto el recurso de su abogado debido a la gravedad de los hechos atribuidos, el riesgo de fuga y el detalle de que no pueda excluirse su participación en ninguno de los delitos investigados.

Las últimas testificales en el procedimiento judicial abierto contra Davinia M.G. y el compañero sentimental de ésta, Roberto H, fueron prestadas por un amigo de este último y el novio de una prima de la niña fallecida, a quien en julio del pasado año el presunto homicida arregló el coche.

Las declaraciones del segundo de ambos testigos, quien recordó haber visto a la niña retraída, diferente y menos activa de lo normal, fueron calificadas como muy importantes por el colectivo Adavasymt, que analizó la testifical como un claro indicio de que Sara ya estaba padeciendo por aquel entonces maltrato o algún tipo de abuso sexual.

A LA ESPERA DE LAS PRUEBAS DE ADN

Tales sospechas podrían despejarse a partir del resultado de las pruebas de ADN practicadas en las uñas de la pequeña con el fin de determinar si había restos biológicos del novio de su madre. La defensa del investigado ha tratado de justificar las lesiones que éste presentaba en las manos como resultado de los trabajos de mecánica efectuados en el motor del mencionado testigo.

Con anterioridad, Davinia M.G, que en una primera declaración achacó las lesiones que presentaba su hija a caídas accidentales, pasó en una segunda comparecencia en sede judicial el pasado día 12 de enero a acusar directamente a su pareja, Roberto H, ya que entonces afirmó que cuando el día de autos abandonó el piso para irse a trabajar su hija no tenía los golpes y hematomas recogidos a posteriori en el informe de autopsia al que había tenido acceso.

Así, la investigada sostuvo que su novio se comportó siempre cariñoso con ella y sus hijas pero confesó ya su desconfianza hacia éste puesto que sólo él se quedó en la vivienda al cuidado de la víctima y de su hermana mayor, de 12 años, hoy bajo la custodia de unos tíos.

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