Foto: Reuters

El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, ha defendido que la campaña contra la corrupción que se ha venido llevando a cabo en el país en los últimos meses era necesaria para cumplir los objetivos presupuestarios y la ha comparado con un tratamiento de quimioterapia para combatir el “cáncer de la corrupción”.

Decenas de príncipes, altos cargos y empresarios fueron detenidos el pasado noviembre por orden de un nuevo organismo anticorrupción dirigido por el príncipe Mohamed y confinados e interrogados en el lujos hotel Ritz-Carlton de Riad.

La mayoría de los detenidos, entre ellos el príncipe Alwaleed bin Talal, un conocido inversor, han sido liberados tras ser absueltos o llegar a acuerdos económicos con el Gobierno, que ha conseguido recaudar más de 100.000 millones de dólares con dichos pactos.

La enorme suma, si llega a recaudarse con éxito, supondría un importante impulso financiero para el país, dependiente del petróleo y que ha visto sus finanzas mermar por la caída de los precios del crudo. El déficit presupuestario este año se prevé que se sitúe en los 195.000 millones de riales (52.000 millones de dólares).

“Tienes un cuerpo que tiene cáncer por todas partes, el cáncer de la corrupción. Necesitas tener quimio, el golpe de la quimio, o el cáncer se comerá el cuerpo”, ha explicado el príncipe Mohamed en una entrevista concedida al diario ‘Washington Post’. “Los príncipes corruptos son una minoría, pero los malos actores atraen más atención. Ha perjudicado la energía de la familia real”, ha lamentado.

Sus detractores consideran que la campaña es una maniobra del príncipe heredero, de 32 años, que busca reducir la dependencia del reino de los ingresos petroleros y modernizar el conservador país con medidas como autorizar que las mujeres conduzcan o la apertura de cines.

Solo se han revelado algunas denuncias específicas contra los detenidos en el marco de la campaña anticorrupción. Los detalles sobre los acuerdos financieros también se están manteniendo en secreto. El fiscal general ha dicho que 56 personas siguen bajo custodia y se cree que habrían sido trasladadas a prisión tras negarse a admitir que actuaron de forma indebida, por lo que podrían terminar en los tribunales.

El príncipe Mohamed ha sostenido en la entrevista que mantiene el apoyo de la familia real pese a las divisiones internas que de forma ocasional han salido a la luz pública, como cuando once príncipes fueron arrestados el mes pasado por presuntamente protestar contra el Gobierno por reducir el pago de sus facturas.

Su ambiciosa agenda de reformas, que es popular entre la población joven del país, se enfrenta a la resistencia de algunos miembros de la vieja guardia, más cómodos con las tradiciones del reino de cambios incrementales y de gobierno por consenso.

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