Oficiales de la fiscalía de Munich han registrado las viviendas y los puestos de trabajo de tres nuevos sospechosos, entre los que se encuentran dos exdirectivos de Audi, en relación con el caso del software ilegal instalado en algunos vehículos diésel de la firma automovilística de los cuatro aros.

Estos registros se producen dos semanas después de que se llevara a cabo una actuación similar en la sede central de la compañía, situada en Ingolstadt, y en dos plantas de la multinacional que preside Rupert Stadler.

Los fiscales indicaron que entre los sospechosos no se encuentra ningún miembro actual del consejo de administración de la empresa y señalaron que el número total de sospechosos se eleva a 17 personas en relación con el caso del software que alteraba las emisiones de los vehículos cuando detectaba que estaban siendo objeto de pruebas de laboratorio.

Estas inspecciones se producen en ciernes de la reunión del consejo de vigilancia de la compañía, en la que se iban a discutir los resultados financieros de Audi correspondientes al ejercicio pasado.

La semana pasada, Stadler pidió a los trabajadores de la empresa que ignoraran las informaciones recogidas en la prensa y, ante estos nuevos registros, la compañía ha asegurado que está cooperando con la fiscalía.

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