Foto: Reuters

Irak busca unos 100.000 millones de dólares en inversión exterior en sus sistemas de transporte, energético y agrícola en el marco del plan para revivir la economía y reconstruir las zonas del país que se vieron afectadas durante los tres años de guerra contra el grupo terrorista Estado Islámico.

La Comisión de Inversión Nacional del Gobierno ha publicado una lista de 150 proyectos para los que buscará inversión en la Conferencia Internacional para la Reconstrucción de Irak que se celebrará en Kuwait del 12 al 14 de febrero.

Algunos de estos proyectos tienen que ver con la reconstrucción de instalaciones como el aeropuerto de Mosul, mientras que otros son nuevas inversiones para fortalecer y diversificar la economía al margen del petróleo, según un asesor económico del primer ministro Haider al Abadi.

“En total, cuestan unos 100.000 millones de dólares”, ha indicado el asesor, Mudhar Salé, en declaraciones a Reuters. Al menos 16 proyectos requieren 500 millones de dólares o más, según el listado.

La reconstrucción de viviendas, hospitales, carreteras, negocios y telecomunicaciones es clave para ofrecer empleos a los jóvenes, para acabar con el desplazamiento de cientos de miles de iraquíes y poner fin a varias décadas de violencia política y sectaria.

Irak declaró la victoria sobre Estado Islámico en diciembre, tras recuperar todo el territorio capturado por los milicianos en 2014 y 2015. La coalición internacional liderada por Estados Unidos apoyó a las fuerzas iraquíes, especialmente en la batalla para desalojarlas de Mosul, su capital de facto en el norte de Irak, en julio de 2017.

El Gobierno de Estados Unidos no contribuirá con fondos en la conferencia sino que en lugar de ello animará a la inversión del sector privado y de los aliados del Golfo, según fuentes estadounidenses y occidentales. Un responsable estadounidense en Bagdad ha indicado que un centenar de compañías norteamericanas participarán en la conferencia.

PROYECTOS FERROVIARIOS

Tres proyectos ferroviarios encabezan la lista: una línea de 500 kilómetros desde Bagdad a Basora, en el sur, a un coste estimado de unos 13.700 millones de dólares; una línea desde Bagdad a Mosul, en el norte, estimada en 8.650 millones, y un metro para la capital por 1.000 millones.

Irak reabrió sus puertas a la inversión extranjera en 2003 tras la invasión encabezada por Estados Unidos que derrocó a Sadam Husein, pero la vasta mayoría de los miles de millones de dólares invertidos han sido para la producción de petróleo y gas.

El país se ha convertido en el segundo mayor exportador de petróleo de la OPEP, por detrás de Arabia Saudí, con una producción diaria de 4,4 millones de barriles.

Salé ha reconocido que las inversiones en la industria petrolera y la agricultura serán probablemente más fáciles de atraer que las de otros sectores dadas las vastas reservas de crudo del país, la tierra disponible y la riqueza en agua.

Los terrenos ofrecidos para invertir en cultivar “cosechas estratégicas” se aproximan a los 1.500 kilómetros cuadrados. Irak es uno de los mayores importadores de trigo del mundo y busca alcanzar su autosuficiencia y posiblemente convertirse en exportador neto de grano.

“Sentimos que habrá apoyo para Irak, de los estadounidenses, los europeos, los países árabes, Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias”, ha confiado Salé.

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