El cazador acusado de tener a 55 perros de caza hacinados en un recinto de apenas 30 metros cuadrados en su finca, situada en el municipio madrileño de Villa del Prado, ha intentado justificar la situación de los canes con varios argumentos durante el juicio que se ha celebrado este miércoles contra él por maltrato animal en Juzgado número 3 de lo Penal de Móstoles.

Durante su declaración de casi dos horas ante el juez, el procesado, Roberto R.G, ha señalado en varios momentos que las condiciones de los animales de caza son distintas a los animales de compañía. En un momento dado también ha señalado que no conocía las llagas y el mal estado físico en el que el Seprona encontró los perros porque “iba de noche a darles de comer y así no veía como estaban”.

El cazador también ha echado la culpa de la mala y deficiente alimentación de los animales en que había encargado a un amigo que a darles de comer, una persona que no estaba en el juicio. También ha señalado que a los perros los veía un veterinario, que le había dado un bote con antibióticos.

También han comparecido ante el juez los veterinarios que atendieron a los animales cuando los rescató el Seprona. Ambos han coincidido en el estado “moribundo” en el que muchos se encontraba, así como las malas condiciones higiénico-sanitarias y de salubridad en las que se encontraba en recinto en el que vivían.

EL REFUGIO PIDE 40 AÑOS DE CÁRCEL Y LA FISCALÍA AÑO Y MEDIO

El juicio ha quedado visto para sentencia. El detenido por la Guardia Civil de Villa del Prado el 25 de agosto de 2014, se enfrenta a un presunto delito de maltrato animal, después de que el Servicio de Protección a la Naturaleza de la Benemérita (Seprona) descubriera a estos animales en “muy malas condiciones”, distribuidos en pequeñas jaulas de seis en seis. Además, también localizaron el cuerpo sin vida y en avanzado estado de descomposición de otros dos perros.

Roberto R.G. era el supuesto responsable de estos 55 perros, la mitad sin microchip, que “malvivían hacinados en un recinto de apenas 30 metros cuadrados, en grupos de hasta siete perros, en hediondos cheniles de 2 x 1 metros”.

La Federación de Asociación Protectoras de Animales de la Comunidad de Madrid (FAPAM) detalló que las instalaciones de Villa del Prado carecían de núcleo zoológico, los perros estaban atados y que incluso algunos de ellos estaban sin ningún tipo de protección del sol ni de la lluvia.

Además, señalaron que las bolas de pienso se mezclaban con las heces y orines de los perros, así como que el agua estaba verde al llevar días estancada. “Los animales presentaban diversas heridas sin recibir atención veterinaria. El caso más grave es el de un macho con heridas en los testículos llenas de gusanos”, explicaron.

La protectora El Refugio, que ha desplegado una enorme pancarta a las puertas del Juzgado, se ha personado como acusación particular y ha pedido 40 años de cárcel por un presunto delito de maltrato animal por cada uno de los perros que tenía bajo su responsabilidad. La protectora reclama una pena de nueve meses de prisión por cada uno de los 54 presuntos delitos.

También demandan una pena accesoria de inhabilitación para el derecho de sufragio pasivo e inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales o su tenencia por tiempo de tres años por cada uno de los 55 presuntos delitos, así como la clausura definitiva de la instalación.

La Fiscalía, por su parte, ha pedido una pena de un año y medio de cárcel para el procesado por un delito continuado de maltrato animal. El juicio ha quedado este miércoles visto para sentencia.

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