La época de las procesionarias ya ha llegado a las Islas. Y, como no podía ser de otra forma, las primeras quejas por los problemas ya habituales no se han hecho esperar. Una vecina de Palma se ha puesto en contacto con Crónica Balear para explicar lo que ocurre por la zona de Marivent.

Según cuenta, desde uno de los pinos de la calle Pere Deyà caen a menudo orugas. Se trata de un árbol que se sitúa en una propiedad privada, pero esta lectora dice que no hay manera de contactar con el dueño para que actúe.

Así, se puso en contacto con la conselleria de Medio Ambiente para que hiciera algo, pero le explicaron que no podían, porque estaba en la ciudad. Y, por tanto, la competencia era del Ayuntamiento de Palma.

Pues bien, ella se puso en contacto mediante el WhatsApp del 010, el servicio de atención a la ciudadanía de Cort. También llamó y le dieron largas. Al final, le contestaron con que no buscarían al propietario del pino donde se localiza el problema. Por mensajería, silencio, esa fue toda su respuesta.

Este servicio por WhatsApp se inauguró hace cerca de dos años. Esta ciudadana se ha comunicado con la autoridad municipal repetidas veces desde entonces, pero nunca ha recibido respuesta alguna. Solo tiene la certeza de que lo han leído por el doble tic azul. Sin ir más lejos, en 2017 reportó el mismo problema con las procesionarias, pero no se resolvió hasta que acabó la temporada de las orugas.

Las procesionarias pueden ocasionar problemas de salud, en especial para las mascotas, tal y como apunta esta ciudadana. “Si a algunas de mis perras les pasa algo por este tema, la que paga el veterinario soy yo”, se queja ante el Ayuntamiento.

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