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El tenista Pablo Carreño ha ganado al australiano Jason Kubler por 7-5, 4-6, 7-5 y 6-1 en un partido más duro de lo esperado para el asturiano. El encuentro de esta primera ronda del Abierto de Australia ha durado más de tres horas y media, en el que ha habido alternativas para los dos deportistas.

Carreño ha jugado a contracorriente durante todo el partido. En el primer set ha remontado un 2-5 con un break abajo y en el tercer set se ha sobrepuesto a un 1-4 también con una rotura abajo. El asturiano ha resumido así su partido: ”He acabado jugando mucho mejor, he ganado sin jugar mal, pero tampoco jugando bien, que también es importante”.

No ha jugado bien y es que para que un jugador, que sobrepasa la barrera de los 200 primeros puestos, te cree dudas tiene que jugar mal. Carreño, que está a un paso de los 10 primeros, no ha jugado bien. Ha tenido momentos de dudas y ante un jugador local se paga: “Ha habido momentos muy duros, es más complicado aún con la afición animándole mucho”.

En el tercer set el español ha tenido que llamar al médico después de una caída: “Me he resbalado, me he hecho sangre en la rodilla y con sangre no podemos jugar, físicamente estoy bien”.

Pablo Carreño avanza a la segunda ronda después de ganar, cosa que no ocurre en partido oficial desde octubre después de la victoria ante Guido Pella en Viena. Para igualar su mejor registro en el primer Grand Slam del año, tiene que ganar al vencedor del Gilles Simon – Marius Copil. Lo lógico es jugar contra el francés, que viene de lograr el torneo de Pune (India) ante Kevin Anderson. Pero como recuerda: ”Hay que ir poco a poco, Simon es muy duro. Hay que ir partido a partido, que en un Grand Slam es muy complicado”.

La actitud cholista de Carreño es muy racional. No pasa por un buen momento y no quiere ponerse metas, lo mejor no pensar en futuro. Vivir en el presente.

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