La campaña “Cuidar de Palma no tiene precio” pretende instalar etiquetas en el mobiliario urbano de Ciutat para concienciar a los ciudadanos de su precio y lo que cuesta al erario público su reparación o sustitución.

Una campaña “muy visual, muy urbana y muy de calle” han indicado desde el Ayuntamiento y que espera detener la sangría económica que los actos vandálicos suponen para Palma: “Solo en las últimas semanas” -informó el alcalde Noguera- “se han quemado 20 contenedores y cada uno vale 700 euros”.

El tema radica en que los vándalos saben que causan daños y que esos daños tienen un coste económico -sin que ello les impida comportarse de esa manera- con lo que podría darse la circunstancia, por ejemplo, de que al señalar el valor de ese mobiliario urbano se logre el efecto contrario; que “la diversión” consista, precisamente, en destrozar mobiliario urbano a sabiendas del precio exacto y pudiendo medir (léase competir) quien causa más daños.

Por eso, esta semana preguntamos: “¿Cree usted que etiquetar el precio del mobiliario urbano ayudará a evitar el vandalismo?” y la mayoría de nuestros lectores opinan que, efectivamente, esta nueva medida del Consistorio no ayudará a lograr el objetivo deseado  (un 84%) frente al 16% restante que opina en sentido contrario.

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