La Fiscalía y la acusación particular han mantenido este viernes la petición de tres años de cárcel para el ex párroco de Selva acusado de abusos a una menor, mientras que la defensa ha solicitado la absolución.

Durante las conclusiones del juicio celebrado en la Audiencia de Palma, las dos acusaciones han mantenido las calificaciones iniciales y solicitan una condena por abuso sexual a menor de 16 años. La fiscal ha argumentado esta decisión en el testimonio de la menor, a la que da total credibilidad.

Con todo, ha admitido que hay un “importante mar de fondo” y señalado que “parece que estaba en juego la un rédito que el padre de la menor podría haber obtenido” de la venta de un inmueble.

Sin embargo, la fiscal considera acreditado que un día indeterminado del mes de febrero de 2015 la menor pasó la noche en casa del acusado, un hecho que ninguna de las partes discute; sin embargo, el párroco sostiene que fue a petición del padre, para que tranquilizara a la niña tras el suicidio de su madre y porque el padre había contraído matrimonio con una nueva mujer que había traído a sus dos hijos al domicilio; en cambio, el denunciante asegura que fue el sacerdote quien lo planteó.

Según el relato de la fiscal, la niña tenía miedo de dormir en la habitación donde ella creía que había fallecido la madre del sacerdote. La menor afirma que esa noche durmió en la cama del acusado y que éste procedió a una serie de tocamientos.

“A pesar de las contradicciones que hemos podido escuchar nos encontramos con varios elementos de prueba que a nuestro juicio son contundentes”, ha declarado la fiscal, que ha afirmado que el testimonio de la víctima ha sido “coherente” y “siempre ha mantenido la misma versión de los hechos”.

También se ha referido al informe de la psicóloga y al tratamiento recibido por parte de la unidad especializada en abuso sexual infantil.

La acusación particular se ha adherido a estas conclusiones y ha subrayado que los técnicos de la mencionada unidad de tratamiento y la declaración de la niña son “contundentes”. Además, ha indicado que dos de los testigos que han declarado en el juicio –la asistenta de la casa del párroco y una persona que le compró un inmueble– habían recibido “ventajas económicas” de su relación con el acusado.

LA DEFENSA APRECIA “CONTRADICCIONES”

Por su parte, el abogado defensor ha asegurado que hay “contradicciones” en el testimonio de la menor que considera que no permitirían desvirtuar la presunción de inocencia.

Según la defensa, la menor ha dado “versiones diferentes” en las tres ocasiones en las que ha relatado los hechos; por ejemplo en la ropa con la que dijo haber dormido –primero un uniforme de judo, después una camiseta y finalmente un pijama–.

El letrado también ha subrayado que en sus declaraciones la menor no mencionó expresamente tocamientos en los genitales hasta el acto de juicio –sino que había hablado de la tripa y la ingle–.

El defensor, además, ha apreciado contradicciones en la descripción de la habitación donde presuntamente tuvieron lugar los hechos o en que la menor dijera que no tenía frío cuando los hechos tuvieron lugar en invierno y dijo dormir en camiseta.

El abogado también cuestiona la fecha de los hechos –el denunciante sostiene que fue en febrero y el acusado, en noviembre–, puesto que en una declaración el padre de la niña dijo que la había llevado a la casa cuando su nuevo hermano aún no había nacido “por lo que es imposible que los hechos ocurrieran en febrero”.

Asimismo, ha apuntado a un posible móvil económico recalcando que la acusación particular solicita una indemnización de 20.000 euros, no para la víctima, sino para su padre. “Es donde se ve claramente el móvil de toda esta denuncia”, ha recalcado el abogado, que ha destacado la “enemistad manifiesta” entre el sacerdote y el denunciante.

Finalmente, sobre el hecho de que el padre también acuse al párroco de haber abusado anteriormente de él, el letrado se ha preguntado “qué persona que presuntamente ha sufrido abusos le dejaría a su hija para que durmiera en su casa”.

UN TESTIGO DICE QUE EL DENUNCIANTE LE AMENAZÓ

En el último día del juicio ha declarado un testigo propuesto por la defensa, que le compró una casa. Este testigo ha asegurado que el denunciante le amenazó por esta venta porque dijo que el inmueble “tenía que servir como indemnización de unas denuncias que él le pondría” al sacerdote.

El testigo ha relatado ante el juez que el denunciante le amenazó por teléfono con difamarle en la prensa, a lo que el testigo le contestó que estaba grabando la llamada –aunque realmente no la estaba grabando– y entonces el hombre “cortó la conversación”.

Según este relato, en esta conversación puso el altavoz y la escucharon su mujer, hijos y el acusado, que entonces le contó al testigo que el padre también le había amenazado con denunciarle.

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