Foto: Reuters

Las autoridades de Estados Unidos deportaron en 2017 a El Salvador a más de 1.200 personas por su presunta conexión con las ‘maras’, lo que refleja una subida del 136 por ciento en relación a los datos con los que cerró el año precedente.

La Dirección de Migración salvadoreña ha informado en un comunicado de que, en total, se registraron 26.828 deportaciones, un 50 por ciento menos que en 2016. Sin embargo, los traslados de personas “con perfil de pandilleros” pasó de los 525 de 2016 a los 1.241 del año pasado, de los cuales 90 han sido detenidos.

La llegada masiva de presuntos pandilleros amenaza con agravar la crisis de seguridad que vive el país centroamericano, que sigue siendo uno de los más violentos del mundo pese a que los homicidios bajaron un 25 por ciento el año pasado –3.954 en total–.

El Gobierno de El Salvador responsabiliza a las ‘maras’ de la oleada de violencia por la lucha entre grupos por el control de territorios donde se dedican a la extorsión, el robo y el narcotráfico a pequeña escala.

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