Ángel Luis V.J., un guardia civil acusado de echar de la carretera el coche de un ciudadano marroquí y dispararle hasta en 17 ocasiones hasta su muerte, ha pedido disculpas a los familiares de la víctima y ha asegurado que ahora se ha dado cuenta de que mató a “una persona inocente”.

Así se ha manifestado este miércoles el acusado en su declaración ante el juez de la Sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid, en una sesión en la que también han declarado varios testigos del presunto asesinato, ocurrido en abril de 2016 en la A-3.

“Me arrepiento muchísimo, me cambiaría ahora mismo por él”, ha lamentado Ángel Luis V.J., quien se ha mostrado “consciente del daño” que ha hecho: “Sé el mal trago que habrán pasado sus familiares porque yo también perdí a mi hermano, no hay palabras para describir el dolor”.

En el momento de los hechos el acusado se encontraba de baja médica por una lumbalgia, al menos oficialmente, porque Ángel Luis V.J. ha sostenido que no tenía tal, sino que “estaba muy mal psicológicamente y veía peligros por todos los lados”.

“No quise decir eso a mis superiores porque me habrían retirado el arma, y la necesitaba porque sabía que iba a haber un atentado”, ha explicado el guardia civil que contaba con unos diez años de experiencia en el momento de los hechos.

El acusado, como ya defendió ayer en sus alegaciones su letrado, ha detallado a qué se debía esa “obsesión” por un posible ataque terrorista. En primer lugar, ha puntualizado que su hermano, también guardia civil y al que “idolatraba”, murió cinco años antes. Además, unos dos meses antes de los hechos lo dejó con su pareja y se fue a dormir a casa de su hermano. “Era como si estuviera a mi lado con él, lo sentía”, ha apuntado.

A esto habría que añadirle, siempre según el acusado, el consumo “abundante” de hachís y la “sensación grave de la amenaza por el terrorismo islámico en Europa”. “Pensaba que estaba elegido para abortar un atentado”, ha defendido, para añadir después que lo que pasó fue “una mala pesadilla, era algo contra lo que no podía hacer nada”.

Centrándose en el presunto asesinato, Ángel Luis V.J. ha asegurado que el fallecido circulaba en su turismo “con muchos bultos”: “Cuando yo frenaba él frenaba, cuando yo aceleraba él igual. Me mosqueó un montón”. Después, una vez que se pusieron en paralelo a unos 100 kilómetros por hora, explica que “el marroquí lo desafió con la mirada”. “Ahí sabía que era un terrorista”, ha apostillado.

Por eso, disparó en dos ocasiones “para que parara”. “Lo tenía que detener porque iba a hacer algo. Yo le gritaba ¡Alto, Guardia Civil!, pero no me hacía caso, por eso me tiré del coche en marcha cuando él ya chocó con la mediana”, ha detallado.

Después salió corriendo hacia la víctima, que estaba a unos 50 metros, y le disparó en las piernas. “No quería matarle en ningún momento, lo juro”, ha afirmado de forma efusiva, para continuar explicando que una vez en el suelo lo puso de rodillas y con las manos en la cabeza.

“Las bajaba continuamente, me daba miedo que llevara un cinturón bomba”, ha argumentado en relación a por qué le apuntaba en la cabeza con su pistola reglamentaria y lo golpeó con la culata del arma.
En uno de esos supuestos movimientos, apretó finalmente el gatillo en la sien del ciudadano marroquí porque “empezó a invocar a Alá y pensaba que iba a inmolarse”.

Tras lo ocurrido, llamó al 062 de la Guardia Civil, aunque no alertó de la presunta alerta terrorista, sino “por un incidente de tráfico”. “Aunque sí dije que podía haber algún artefacto”, ha concluido.

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