Australian Open

Garbiñe Muguruza ha perdido ante la jugadora taiwanesa Su-Wei Hsieh por 7-6 y 6-4 en casi dos horas de partido en el Open de Australia. El partido empezó a las 13:00 hora local y como en el país es verano, el calor era muy alto. La temperatura rondaba los 40 grados, a la sombra, en el sol de la pista el bochorno era asfixiante, sofocante. La española, número tres en la clasificación de la ATP, se despide en segunda ronda. El año pasado llegó a cuartos. Pierde casi 360 puntos, así que cuando acabe el torneo bajará puestos en la tabla.

El primer juego había sido bueno por parte de Muguruza. Rompió el servicio. Pero la alegría no duró mucho, ya que la taiwanesa logró un parcial de 4 juegos a cero. Hizo un break y jugaba a las mil maravillas. Muy buenos golpes y, sobre todo, presentaba constancia, regularidad en sus golpes. Su golpeo liftado incomodaba mucho a la ganadora de Roland Garros y Wimbledon. Pero más aún su peculiar estilo, que no juega con derechas sino solo con reveses para imprimir a su juego más solidez.

Garbiñe Muguruza, que da una de cal y una de arena, remontó. No sin antes acudir a la fisio para que le cambiaran el vendaje. Creyó en su derecha, su servicio mejoró y, sobre todo, su actitud. Constante. Subía bien a la red. Por eso, igualó el partido. Se fueron al desempate de la primera manga, al tie-break. Recital de la taiwanesa. No dio ni un respiro a la española. Garbiñe Muguruza falló, sí. Pero motivada por el juego de la 88º del mundo que no supo ser ella misma. Estaba bloqueada.

El segundo set empezaba con dos bolas de rotura para la taiwanesa, nacida en Taipei. La española las sacó. Motivada por su gran servicio. Lo intentaba pero sin estar dentro del partido, le faltaba esa chispa de intensidad. Pudo tener ventaja al resto, pero no lo consiguió. No tenía esa pizquita de suerte que a veces hace falta a los campeones.

Le rompieron el saque y no una vez, sino dos. No metía bolas, cometía muchos errores no forzados. No podía. Lo intentó. Y le devolvió uno. Variaba entre las derechas, saques y voleas.  Pero le faltaba confianza en sí misma. En los planos cortos de la realización se notaba. Su mirada no gritaba agresividad sino resignación. Estaba derrotada.

El estado físico de Garbiñe Muguruza no es bueno. No es culpa suya, sino de las lesiones. No llegaba al 100% al Open de Australia y se marcha a las primeras de cambio. No podrá recuperar el número uno en este torneo, aún queda mucha temporada. Su confianza no tiene que decaer, ella tiene calidad de sobra.

 

 

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