Un agente del Grupo de Blanqueo de Capitales de la Policía Nacional ha afirmado este miércoles durante el juicio por la agresión a un testigo protegido del ‘caso Cursach’ que el garaje en el que presuntamente tuvieron lugar los hechos era “el lugar perfecto para una emboscada”.

Así lo ha expresado el policía, que ha declarado como testigo en la segunda sesión de la vista oral. Este agente, que realizó una inspección visual del garaje, ha detallado que dicho espacio cuenta “multitud de recovecos” en los que se podrían esconder dos personas y que tiene poca luz incluso de día. También ha confirmado que está la cañería a la que el testigo dice que se agarró mientras lo arrastraban por el suelo.

El agente ha señalado que el garaje tenía dos salidas, una para los coches y otra peatonal, a la que se accede desde la entrada de la finca. La puerta del portal de la finca, sin embargo, tenía la cerradura rota y no tenía pestillo. El policía se ha mostrado convencido de la facilidad para entrar y salir por esta vía.

Asimismo, el agente ha explicado que no mantiene comunicación directa con el denunciante porque como policía prefiere poner “distancia” con los testigos. Sin embargo, ha revelado que estuvo durante más de un mes pasando con su coche particular por las inmediaciones de la vivienda, antes de entrar al trabajo y sin que la víctima lo supiera, porque temía por su seguridad y por que pudiera ocurrir “algo más grave”. El testigo había denunciado reiteradamente episodios de acoso por haber declarado en la macrocausa que investiga la presunta trama corrupta en la Policía Local.

RECONOCIMIENTO FOTOGRÁFICO

Por otro lado, también ha comparecido este miércoles otro agente del Grupo de Blanqueo, que ha contado que el testigo protegido manifestó haber localizado al agresor a través de Facebook. Por ello, la Policía realizó un reconocimiento fotográfico con una imagen del acusado junto a las de otras personas de fisionomía similar, y el testigo lo reconoció “sin ningún género de duda”.

Asimismo, la compañera de piso del testigo, que asegura haber visto al acusado junto a otra persona merodeando dentro del recinto de la finca, también reconoció al acusado al practicar la misma prueba. Según ha detallado el agente, a la mujer le había llamado especialmente la atención la forma de la nariz del acusado.

También han declarado los agentes que se personaron en el lugar de los hechos, que han indicado que el testigo protegido mostraba ansiedad y tenía manchas de polvo en el pantalón y en el pelo.

El testigo es un ex trabajador de Tito’s que declaró por el presunto tráfico de drogas y las fiestas para policías en la discoteca. En junio del año pasado denunció haber sido agredido una noche en el garaje de su casa por dos individuos que le arrastraron por el suelo y le dieron patadas mientras le insultaban y amenazaban con matarlo.

Por estos hechos la Fiscalía solicita cuatro años y medio de cárcel para el acusado (tres por el delito de obstrucción a la justicia y uno y medio por el de lesiones), multa de 14.400 euros y una indemnización de 6.000 euros para la víctima por las lesiones.

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