Los residentes en las poblaciones cercanas al volcán Mayon, en el centro de Filipinas, han tenido que abandonar sus hogares este sábado para escapar de una erupción de cenizas, como ya sucediera en 2014, en una montaña que se cobró las vidas de 1.200 personas durante un estallido en 1841.

El volcán, conocido por su forma de cono casi perfecto, está en el nivel de alerta más bajo a pesar de una “erupción freática o impulsada por vapor”, lo que significa que las personas no pueden permanecer dentro de una “zona de peligro permanente” de seis kilómetros.

Esto da a entender que no hay una gran erupción inminente, pero el Consejo Provincial para la Gestión de la Reducción del Riesgo de Desastres ha ordenado de todas maneras la evacuación de los residentes.

A los que se encontraban dentro de la ladera del volcán, pero fuera de la zona de peligro, se les ha ordenado que tomaran medidas de precaución contra posibles derrumbes en el techo de sus hogares debido a la acumulación de ceniza y agua de lluvia.

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