El club de fútbol Santa Catalina Atlético ha sido denunciado este martes por una supuesta agresión y coacciones a una empleada mientras le estaban despidiendo. Asimismo, han acusado a la entidad palmesana por presuntas irregularidades, tales como malversación de fondos, la explotación de un área social como si fuera un bar o problemas de higiene en los alimentos que venden. Por su parte, el equipo ha negado todos estos supuestos y que habrá que escuchar lo que diga la justicia al respecto.

La denuncia de la trabajadora -es limpiadora- se produjo después de un episodio violento el lunes por la noche. Según narra, en diciembre le expuso a su jefe que tenía la intención de irse una vez finalizado el contrato, pero él se negaba. A partir de entonces, según recoge el documento que ha expedido la Policía Local de Palma, comenzó a hacer comentarios entre la directiva de equipo para desacreditar a la mujer y “buscar un posible enfrentamiento”.

Así, llegó el 15 de enero. Al acabar la jornada laboral le comunicaron que estaba despedida. Se lo dijo la nuera del propietario, quien le llevó los documentos que debía firmar sobre su cese y el finiquito. Ella se negó, ya que quería consultarlo con su abogado. La conversación, en la mesa del bar del club, fue subiendo de tono ante las reiteradas negativas y los reproches por sus condiciones laborales (días con 13 horas de trabajo o pluses impagados). Ella insistía, que tenía que estampar su signatura. “¡Esto ahora, esto ahora!”, le esperaba, a la vez que daba golpes encima de la mesa.

En ese punto, de las fuertes tensiones pasaron a la violencia. Sujetó a la empleada por la solapa de su chaqueta. Después, le estiró con fuerza, lo que le provocó lesiones en el hombro y el cuello, tal y como se explica en el informe médico. Varios testigos tuvieron que intervenir tras estas agresiones .

En un principio, empezó a trabajar en el Santa Catalina porque necesitaba el dinero para mantener a sus cuatro hijos. “El día de la entrevista todo fueron buenas palabras, un sueldo que jamás se ha cumplido, unas extras que jamás he visto y unas horas extras que nunca he cobrado”, relata la empleada. Iba a ser camarera, pero finalmente en su contrato figuró como limpiadora.

Una vez consiguió el puesto, allá por septiembre de 2017, poco tardaron en llegar más problemas. En noviembre le redujeron el horario de lunes a viernes… para pasar esas horas al fin de semana. Incluso así, seguía “haciendo más horas de las que tocan”. “La convivencia en dicho centro de trabajo es insoportable”, confiesa en la denuncia ante el ministerio de Empleo y Seguridad Social. “Tienen el campo alquilado por las noches y lo tienen como donativo al club pero en verdad es dinero para ellos”, según la versión de la trabajadora.

Asimismo, critica las malas condiciones en las que estaba la comida en el bar. Había fiambre en mal estado, comida mordida por ratas… Además, “se supone que ese bar no existe, lo tienen como un área social y lo explotan como tal”, sentencia.

El Santa Catalina: “Los hechos son absolutamente falsos”

El Santa Catalina Atlético también ha ofrecido su versión de los hechos. Asegura que lo que cuenta esta mujer es “absolutamente falso”. “Nadie agredió a esta señora”, comentan desde el club. “Habrá que escuchar a los tribunales si procede, y el club alegará lo que proceda”, añaden.

Sobre la comida, “es absolutamente irrisorio que la persona que ha estado sirviendo los productos ahora diga que están en mal estado”. También ha negado que se apropien de ningún donativo. Argumentan que “el Club Santa Catalina Atlético no recibe donativo alguno de absolutamente nadie. El dinero que se recibe por fichas de jugadores se destina a mantener una infraestructura de casi 400 jugadores, y apoyo, prácticamente ninguno de las instituciones”.

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