Foto: Reuters

Una decena de hospitales situados en zonas controladas por los grupos rebeldes de Siria han sufrido ataques aéreos o de artillería en la última semana, lo que ha dejado decenas de muertos, según han denunciado varios actores humanitarios a la cadena británica BBC.

El ataque más letal ha tenido lugar en la localidad de Hammuriyeh, donde han muerto doce personas, incluidos dos niños, de acuerdo con el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres pero con una amplia red de fuentes sobre el terreno.

Otras 25 personas perdieron la vida en los ataques aéreos registrados la semana pasada contra dos ciudades del suburbio damasceno de Ghuta Oriental, sitiado por las fuerzas gubernamentales desde 2013 y de donde estos días han sido evacuadas unas 30 personas por razones humanitarias.

Hamish de Bretton-Gordon, del Sindicado de Organizaciones de Socorro y Cuidados Médicos (UOSSOM), ha alertado de que esta nueva ofensiva ha multiplicado las necesidades en Ghuta Oriental. “Un bebé de seis meses ha perdido un ojo y morirá si no es operado. Una niña de ocho años que pesa solo ocho kilos está muriendo por desnutrición”, ha detallado.

Idlib, uno de los últimos bastiones de la oposición al régimen de Bashar al Assad, también se ha convertido en blanco de ataques. Actores humanitarios han contado a BBC que el hospital materno de Maarrat al Numan ha sido bombardeado hasta tres veces en cuatro días.

“Esta guerra ha continuado en 2018 tan mal como acabó 2017”, ha lamentado el coordinador humanitario de Naciones Unidas para Siria, Jan Egeland. “Esto ha llegado, otra vez, a un nivel que no habíamos visto antes”, ha apostillado De Bretton-Gordon.

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