La directora general de Salud Pública, Maria Ramos, ha anunciado este viernes que su departamento ha contabilizado un total de 38 casos de hepatitis A y ha recalcado que el foco inicial originado en un restaurante del centro de Palma “está controlado pero se sigue investigando” y que “no se descarta que se detecten más casos”.

Por su lado, el jefe de Servicio de Epidemiología, Antoni Nicolau, también presente en la rueda de prensa, ha explicado que la “investigación tardará en darse por finalizada” porque el brote “no se puede dar por cerrado” hasta que transcurran “dos ciclos de incubación desde el último caso” que se produjo a principios de enero.

La directora general ha explicado además que se está tramitando un expediente al restaurante Can Terra que acabará con una “sanción en función de las deficiencias” y que tendrá en cuenta la propagación del brote de hepatitis A. A pesar de esto, ha recalcado que “han colaborado mucho” y que hasta que el Govern les avisó, no sabían que tenían el brote.

Asimismo, Ramos ha calificado la actuación de los técnicos e inspectores como “correcta” con la información que se tenía a mediados de diciembre, cuando se detectó el primer caso. Respecto al problema de abastecimiento, ha reconocido que hubo uno en 2017 pero ha matizado que este “no afectaba a las vacunas reservadas para brotes”.

Según los datos ofrecidos por esta dirección de la Conselleria de Salud, en 2016, último año del que se tienen datos, se dieron nueve casos de hepatitis A, en 2015, 11; en 2014, 13; en 2013, 6 y en 2012, 12. Cabe destacar que las cifras se mantienen similares durante la última década con algunos picos como en 2011, cuando se dieron 49 casos, 2000, cuando se detectaron 50 o en la parte baja, 2003, con solo cuatro.

Ningún caso ha presentado complicaciones aunque que ha habido algunas hospitalizaciones por corto periodo de tiempo. El brote empezó a mediados de diciembre y se dio a conocer cuando un médico informó de que había detectado a dos pacientes contagiados en un mismo restaurante.

Tras esto, se inició una investigación y se acabó por detectar al primer afectado, un trabajador del mismo restaurante, así como otros 25 casos relacionados que se produjeron en las fiestas de Navidad.

De esta manera, los inspectores de Sanidad Alimentaria llevaron a cabo una inspección en el local. Ahí, se detectó una serie de deficiencias que podrían favorecer a la expansión del brote y se les dio plazo para subsanarlas.

Además, se les pidió que requisaran y destruyeran todos los alimentos y que se desinfectase por completo el local y que se estudiara a todos los trabajadores. Así, el restaurante se cerró entre el 10 y el 19 de enero, a la espera de que se realizase un estudio del mismo. Una vez el local cumplió todas las exigencias y requisitos se volvió a abrir.

Asimismo, el sistema sanitario está avisado y están vigilantes a la hora de detectar esta enfermedad que se transmite vía oral/fecal.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.