hospital de inca

Una madre pasó de la alegría inmensa por parir a su hija a la desolación completa. Le habían quitado a su bebé tras menos de 24 horas de dar a luz. Ocurrió el pasado miércoles en el hospital de Inca. Este caso, aseguran, se parece “demasiado” a los de los recién nacidos robados el siglo pasado.

Durante la tarde del martes, la alegría desbordó a toda una familia. Una mujer -discapacitada- había dado a luz a un bebé de casi cuatro kilos. Un parto sin mayores complicaciones, rápido… La pequeña había nacido sana.

Al día siguiente, llegaron las malas noticias. “Cuando llegamos al hospital, el bebé estaba en pediatría, todos esperaban su vuelta”, relata una compañera de la madre, que a su vez forma parte de la Asociación de Infancias Robadas. Entonces, apareció la Guardia Civil y los asistentes sociales. El Institut Mallorquí d’Afers Socials (IMAS) había decidido arrebatarle al neonato. “Nosotros solo éramos cuatro personas, amigos de la madre. Ante este despliegue, hemos entendido aterrados que la niña ya no estaba en el hospital”.

Una asistenta entró a la habitación donde estaban los padres. Sus amigos recuerdan cómo fueron esos momentos. Ellos tuvieron que salir del cuarto y dejarles en “su intimidad y dolor”. Tras esto, la misma asistenta social “se ha plantado en el pasillo y nos dicho ‘ya os podéis ir’. Una persona le ha contestado muy amablemente que con qué autoridad nos pedía que saliésemos (en el pasillo había familiares) y ha contestado ‘a la niña no le veréis, ni le veréis hoy ni le veréis mañana ni le veréis pasado mañana’”.

Ante tal desgracia, la madre se quedó sin palabras. “Estaba de pie, entre una butaca y una columna sin moverse ni hablar, las lágrimas le rodaban por la cara”.

Se da la circunstancia de que la madre tiene una discapacidad de un 30%. Su padre está en una situación parecida. Viven con la hermana de ella, que actúa como su tutora. Pero ambos progenitores tienen un trabajo y un sueldo.

Además, hace unos meses le arrebataron a su otro hijo de tres años, lo que explicaría este nuevo caso. En total, ya le han quitado a cuatro. “Cuando a una madre le quitan un niño, tiene un seguimiento y no le dejan hasta que le retiran a los siguientes”, comentan. “El punto débil es el padre del bebé, que no lo llevaba bien al colegio” al hermano mayor, confiesan, a la vez que admiten que él no debería haberse hecho cargo de tal tarea. Pero, en todo caso, en su familia le querían.

Por su parte, el IMAS no ha ofrecido su versión del caso porque hay menores implicados y por confidencialidad. Sin embargo, otras fuentes conocedoras del caso han confirmado que esta mujer tiene una discapacidad “muy grande”, amén de muchas otras cuestiones -no especifican cuáles- que hacen que la retirada “está más que justificada”.

Desde la Asociación de Infancias Robadas, han criticado que sea “habitual que se retiren los niños recién nacidos en los hospitales”. Aseguran que estos casos son “demasiado parecidos a las de los años 60, 70 e incluso 90 de los bebés robados”. Además, en este caso la pequeña necesita tomar el pecho, pero eso “les tiene sin cuidado”. En este sentido, lamentan que “ahora está empezando la fase de rotura de vínculos”. Así, previsiblemente su destino será una familia de acogida, y al cabo de uno o dos años como mínimo, irá a parar a familia preadoptiva. Siempre lejos de sus padres biológicos, a quienes les quedará una profunda herida en sus corazones.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.