UNICEF

Yemen podría registrar “la hambruna más grande de los últimos tiempos” a menos que se encuentre una salida al conflicto que vive el país desde hace dos años y medio o que se levante el actual bloqueo que prohíbe las importaciones comerciales de alimentos y combustible, vitales para la supervivencia de millones de yemeníes, ha advertido la representante del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) en el país, Meritxell Relaño.

Actualmente, en el país hay 7 millones de personas que dependen de los alimentos que les suministran las organizaciones humanitarias y otros 10 millones que se encuentran en situación de inseguridad alimentaria y tienen problemas para conseguir comida. “Estamos hablando de casi 17 millones de personas, esto no lo hemos visto en ningún otro sitio”, ha subrayado en una entrevista telefónica desde Saná con Europa Press.

Según ha explicado, el “principal problema” es que el bloqueo impuesto por la coalición que lidera Arabia Saudí sobre el país mantiene suspendidas las importaciones comerciales, en particular el puerto de Hodeida, principal vía de entrada de alimentos y otros bienes, así como de combustible.

La falta de combustible es particularmente “grave”, ha subrayado Relaño, puesto que es fundamental para mantener activo el sistema de distribución de agua, incluidos los camiones que reparten a la población más vulnerable y que podrían tener que “suspenderse en las próximas semanas” si no se permite la entrada de gasolina y diésel.

También es necesario el combustible, cuyo precio se ha duplicado en el último mes, para mantener operativos los generadores con que funcionan las plantas de tratamiento de agua así como los hospitales, donde dejarían de funcionar los sistemas de refrigeración para mantener vacunas y otros medicamentos.

“Si no se levanta el bloqueo a las importaciones comerciales da igual cuánta ayuda humanitaria entre en el país, es imposible que podamos gestionar todos los servicios del país”, ha advertido la responsable de UNICEF, denunciando que la coalición que apoya al Gobierno del presidente Abdo Rabbu Mansur Hadi busca “ahogar a la parte norte” del país controlada por los rebeldes huthis.

HAMBRUNA INMINENTE EN EL PAÍS

“El primer efecto si no se abren los puertos a la importación de comida es que se prevé una hambruna inminente en el país”, ha prevenido, subrayando que en el país hay ya 2 millones de niños en situación de desnutrición, entre ellos 385.000 niños con malnutrición aguda severa y “a un paso de la muerte”.

En este sentido, Relaño ha advertido de que la situación se volverá más difícil, sobre todo para el trabajo de las organizaciones humanitarias, si se produce un asalto sobre Hodeida y el puerto resultara dañado. “Un ataque contra la ciudad interrumpiría durante un tiempo la entrada por barco de ayuda humanitaria, aunque luego teóricamente si el Gobierno recuperara el control volverían a entrar”, ha explicado, pero “no sabemos qué va a pasar”.

Tras los combates registrados entre el 29 de noviembre y el 6 de diciembre en Saná, entre los huthis y las fuerzas leales al expresidente Alí Abdulá Salé, en la capital se vive “una tensa calma”, pero todo apunta a que tras Hodeida será el siguiente destino de las fuerzas yemeníes apoyadas por la coalición, ha subrayado.

El reparto de ayuda ya es a día de hoy “difícil y caro” tanto por la inseguridad como por los obstáculos a su transporte, puesto que para el envío de ayuda humanitaria es necesario pasar por Yibuti, y la subida del combustible, que encarece el traslado, además de los numerosos trámites y permisos que hace falta conseguir para poder llevar a cabo las entregas.

Dado que el sistema de salud del país ha colapsado y los trabajadores sanitarios llevan sin cobrar desde octubre de 2016, de mantenerse la situación actual, ha prevenido Relaño, cabe esperar otros posibles brotes de enfermedades, además de la actual epidemia de cólera y un nuevo brote de difteria, contra el que hay previsto iniciar una campaña de vacunación. “En este caos general puede aparecer la difteria como cualquier otra enfermerdad”, ha reconocido.

La responsable de UNICEF ha puesto el acento además en que tras más de dos años de conflicto, “las familias no tienen dinero para ir al centro de salud” ya que “han vendido ya todo lo que tenían para vender”, han pedido prestado a quien podían y ahora “no tienen manera de ganarse la vida”.

BUSCAR UNA SALIDA NEGOCIADA

Por todo ello, ha defendido que “los países que puedan tener alguna influencia sobre las partes en conflicto deben intentar hacer todo lo posible, aunque está muy difícil, para que se produzca una salida negociada porque la solución militar no está dando resultados”.

Según Relaño, “en los dos últimos años ha habido una especie de empate técnico” entre los huthis y las fuerzas gubernamentales que respalda la coalición, si bien de los recientes combates en Saná han salido reforzados los insurgentes, que se han hecho con el control de la capital. Una de las posibles salidas sería que los huthis abandonaran Saná pero, ha opinado, parece difícil que esto suceda porque “no tienen ningún incentivo para ello”.

Por ello, ha hecho una “llamada de atención al mundo de que mientras las partes no consigan buscar un mínimo de acuerdo, los niños van a seguir muriendo en masa y la hambruna que está casi a las puertas del país va a ser la más grande que hemos visto en los últimos tiempos”.

En este sentido, ha lamentado que los niños morirán por una situación no causada “por un terremoto o una sequía” sino por una guerra a la que “se puede poner fin si hubiera entendimiento entre las partes”.

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